ALEGORIA SOBRE UN FUTURO DE PESADILLA

Richard Matheson es uno de los más grandes autores de ciencia ficción del siglo veinte, considerado un referente por monstruos sagrados de la literatura fantástica, como Ray Bradbury y Stephen King. Sin embargo, su nombre es bastante menos reconocido que su trabajo.

Matheson, que nació en Nueva Jersey en 1926, fue guionista de algunos de los episodios más memorables de series de culto, como «La dimensión desconocida», la primera y original de la década del cincuenta, «Star Trek y «Alfred Hitchcock presenta».

Además, adaptó cuentos del escritor de suspenso y horror norteamericano Edgar Allan Poe, que luego fueron trasladados al cine por el emblemático director de horror de clase B Roger Corman. También escribió el guión del primer trabajo cinematográfico de Steven Spielberg.

Asimismo, Matheson es autor de algunas célebres historias, en géneros como la ciencia ficción, la fantasía, el horror y el western.

Varios de sus relatos fueron adaptados al celuloide, pero los más destacados fueron, sin dudas, «El increíble hombre menguante», cuya versión cinematográfica fue magistralmente dirigida por el gran Jack Arnold, y la alegoría futurista «Soy leyenda».

De esta exitosa novela se conocen tres diferentes versiones cinematográficas: una, de la década del cincuenta, protagonizada por el mítico Vincent Price, la adaptación de la setenta, estelarizada por el recientemente desaparecido Charton Heston, y la más reciente, de 2007, interpretada por el talentoso y ascendente actor Will Smith. El estreno motivó la reedición de la obra.

«Soy leyenda» narra la historia de Robert Neville, un hombre que logra sobrevivir a una plaga tan mortal como misteriosa de vampirismo, que exterminó a la humanidad.

Sin embargo, el personaje se resiste a creer en algo tan sobrenatural, comienza a investigar las causas de la letal enfermedad y aspira a curar a los infectados que aún tengan esperanza de recuperación.

Como es habitual en las novelas de Matheson, el relato bucea permanentemente en las emociones y temores del protagonista, que padece el permanente acoso de los enfermos, quienes rodean su casa, noche a noche, con el propósito de entrar y matarlo.

La narración discurre permanentemente entre los angustiosos recuerdos del protagonista y su sombrío presente, revelándonos sus cambios emocionales y psicológicos, sus esfuerzos por adaptarse a la situación y su culto a la supervivencia.

Neville intenta mantenerse con vida como un fin en sí mismo, al tiempo que busca la cura a la enfermedad y una respuesta que satisfaga su mente racional.

El autor confirma su reconocida capacidad para generar personajes creíbles y profundamente humanos, más allá de lo eventualmente inverosímil de las situaciones.

El talentoso escritor norteamericano retrata a una devastada humanidad futurista, habitada por vampiros infectados por un germen, que buscan transformar al único hombre sano en uno de ellos.

En la novela original, no existe el heroísmo de los protagonistas de las adaptaciones cinematográficas, sino el primitivo impulso de la supervivencia, el instinto y la habilidad de un hombre cuyo único propósito es sobrevivir a cualquier precio.

En una sociedad habitada por vampiros, el concepto de normalidad se trastoca y se genera un cambio de paradigma, como bien comprende el protagonista. Esta atinada alegoría es uno de los ejes de la obra.

Neville entiende que el concepto de normalidad ha mutado radicalmente y que, en ese mundo, lo anormal debe ser eliminado en beneficio de la voluntad mayoritaria.

El protagonista lucha por no caer en manos de sus acosadores, que, aunque parezca insólito, lo consideran una amenaza a su propia supervivencia. La idea de discriminación y desprecio al diferente, si bien no está expuesta de forma explícita, ronda constantemente el relato.

También es crucial la dicotomía entre el pasado y el presente, que el autor expone con crudeza, en una suerte de desdoblamiento del personaje, entre el que fue y el que es.

A través de recuerdos incompletos, inconexos y distorsionados por la soledad, el horror y la locura, el relato reconstruye el origen de la enfermedad, su propagación, la lenta pero inexorable muerte de aquel mundo y el agobiante calvario de ese hombre que se ve a sí mismo como el último de su especie.

El profundo conocimiento de la psicología humana que posee el autor se hace evidente en la atribulada mente del protagonista de la novela, que experimenta, a lo largo de su traumática peripecia, toda la gama de emociones que puede sentir un ser humano enfrentado al horror y la desesperanza.

Además, la capacidad de describir situaciones mediante un lenguaje frontal, valiéndose de metáforas certeras, poco grandilocuentes pero indudablemente potentes, dotan al relato de una singular contundencia.

La fundación de una nueva religión entre los seres mutados, su estratificación en jerarquías y la intención de crear un nuevo orden, demasiado similar al anterior, motivan una reflexión que excede a la mera anécdota que propone la ficción del relato. Obviamente, el narrador desliza una amarga crítica al corporativismo y sectarismo de una sociedad moderna gobernada por el egoísmo.

«Soy leyenda» es una novela que trasciende a los trillados convencionalismos y habituales efectismos del género, ensayando una sombría visión en torno al siempre incierto destino de la humanidad.

(Edición de Minotauro)

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