Irónico. La obra de Enrique Pinti promete no dejar títere con cabeza

Un ingenioso "pingo argentino" arriba mañana al Teatro Solís

«Pingo argentino», la última creación de Enrique Pinti, obtuvo el año pasado el Premio ACE al «Mejor espectáculo de humor», tras dos temporadas consecutivas en Buenos Aires.

El show, que lleva más de cuatrocientas funciones, significa el retorno de Enrique Pinti con su habitual humor político y didáctico.

Se centra en un jockey con bastante que contar, caracterizado por Pinti con su usual verborragia y vitalidad.

De esta forma, sin explicitarlo abiertamente, realiza un homenaje a la banalidad que parece desprenderse del contexto político cultural y de la televisión, que reina en nuestro presente.

Un espectáculo más corto que los anteriores ­una hora y media­, con mayor rapidez en el lenguaje narrativo y cuadros musicales en los que se destacan la ironía y el humor ácido, sarcástico y también tierno, son parte de esta nueva pieza del humorista, que se acerca en su formato al recordado «Salsa criolla».

Como símbolo argentino el «pingo» o caballo tiene un lugar importante en la cultura del vecino país. Lo utilizaron el gaucho, el indio, el general San Martín y su ejército, Juan Domingo Perón, los jockeys en las carreras y también la Policía.

Con ese «pingo» que para Pinti representa la Argentina y ese jockey que juega el papel de la patria, del pueblo, se va hilvanando una sucesión de cuadros y monólogos, en los que el comediante no deja, como se acostumbra a decir, títere con cabeza.

Es que en este «Pingo argentino» no se salva nadie, con excepción de los actores, ya que según el autor son los únicos que no dejan de soñar con un mundo mejor.

A lo largo de la obra se recorre la historia argentina desde Castelli y Moreno hasta el presente. Desfilan algunas vedettes muy «temidas» como la «globalización» o la «corrupción», que le hablan al público y a su caballo con un tono didáctico, arengando a no cometer los mismos errores del pasado.

A lo largo del show Pinti habla del culto a la belleza, de los errores de la política argentina y de ex presidentes, con su reconocido ingenio y su capacidad para relacionar una situación con otra.

Ricky Pashkus en la dirección y Julián Vat en la música se permitieron junto a la escenógrafa Oria Puppo otorgarle al espectáculo una calidad de juego y divertimento. La mezcla de estilos musicales, visuales y de baile, demuestra que Enrique Pinti es un fenómeno único en el teatro argentino.

El autor hace humor político y tiene la capacidad de convertirse en el vocero de una mayoría que se siente identificada a través de sus críticas al sistema o de sus errores, como cuando en un mea culpa dijo arrepentirse de haberle dicho a la gente, en uno de sus show de años atrás, que votara a la Alianza liderada por Chacho Alvarez.

Enrique Pinti nació en 1939 en Buenos Aires. Como humorista, su trabajo se centra en el desarrollo de monólogos políticos e históricos, hablando en un castellano muy directo, salpicado de insultos y adjetivos certeros para ejemplificar notorios casos de inmoralidad y corrupción.

Actualmente escribe para el periódico La Nación y la revista Noticias artículos relacionados con la actualidad política argentina.

Entre sus obras más recordadas están «Salsa criolla», «Recuerdos del futuro», «Circo romano» y «El infierno del Pinti».

Los precios para el espectáculo son los siguientes: Platea, palcos bajos, tertulia baja fila 1, $ 800; Tertulia baja fila 2, palcos de Tertulia baja y tertulia alta fila 1, $ 600; Cazuela fila 1, tertulia alta fila 2 y tertulia baja fila 3, $ 450; Paraíso 1, tertulia baja fila 4 (taburetes), palcos tertulia alta y palcos de cazuela 1ª fila, $ 350, y Tertulia alta fila 4 (taburetes) y cazuela fila 2 y 3 (taburetes), $ 250.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje