Hugo Chávez, un "invento" visto por un venezolano
El periodista y escritor venezolano Modesto Guerrero presentó esta semana en Montevideo un libro atrapante desde su título.
«¿Quién inventó a Chávez?» es una incitación a adentrarse en la lectura de esta obra de un hombre que no niega su condición de hombre de izquierda pero que reivindica la capacidad de crítica del hombre y hasta la esencia del ser humano, en la medida que parte de la base de que Hugo Chávez es ante todo un ser humano y por ello, falible, «como cualquiera de nosotros».
Guerrero confesó que la dimensión que ha alcanzado el presidente de Venezuela, el liderazgo dentro de su país, el protagonismo no sólo regional, sino mundial, le incitaron a buscar las razones y encontrar las particularidades que tiene su propuesta pero ante todo, el hombre.
El autor no apela a la adulonería, ni tampoco al culto a la personalidad. Prefiere recorrer el camino de la investigación, de atender a la crítica, de analizar la mutación que el propio Chávez ha ido protagonizando en su pensamiento y los motivos de estos cambios, que más que eso se podrían definir como profundizaciones de sus planteos iniciales.
Guerrero no cree en verdades absolutas ni en declaraciones para la tribuna como las de Vargas Llosa, que definió a Chávez como » el gran desestabilizador de América». El escritor se pregunta: ¿De dónde sacó Vargas Llosa que América está estabilizada?
El autor confiesa que lo atrapó el hecho de que Chávez pasara de su condición de ilustre desconocido a líder social en doce horas.
Se refiere al levantamiento liderado por el militar en 1992 a la medianoche del 2 de febrero y «ya a las 12.00 del mediodía del 3 de febrero era un líder, un individuo reconocido, aceptado, hasta venerado por los sectores populares venezolanos».
«Este fenómeno hay que explicarlo, primero investigarlo, y luego analizarlo porque no es común en nuestra historia americana».
También señala que el hecho de que como nacionalista sea el menos nacionalista de todos los líderes americanos y el más internacionalista, y como militar sea el menos militarista, no deja de llamar la atención.
No oculta tampoco que su condición de hombre del llano, llanero, le da ciertas características que muchos consideran criticables y hasta despreciables. Sin embargo, para Guerrero son la expresión de un hombre nacido entre gente que se expresa a través del canto, gente sencilla en relación directa con sus semejantes y con la vida.
De todas maneras, Guerrero reconoce que se le sigue intrigando la capacidad de mutación de Chávez que no es lo mismo que ser oportunista y por ello busca explicarlo en su obra.
El autor entiende que mutación, cambio, es lo que vemos a diario en la naturaleza, en la vida, lo que pierde la capacidad de mutar de cambiar, muere y cuando se habla de un político, quien sea capaz de avanzar acompañando a la realidad, quien se acompase a la ley básica de la vida, la mutación, puede llegar a ser un líder.
«La capacidad de aprender lo que le enseña la vida es una característica que comparte con Fidel Castro, y por ahí podemos explicar a un hombre que comenzó levantándose contra la corrupción de una clase política, profundizó su doctrina basándose en el nacionalismo, para, convencido que de esta forma con el capitalismo no se puede, iniciar el camino del socialismo».
Guerrero reconoció a LA REPUBLICA que no se trata de una apología de Chávez, sino un análisis de sus contradicciones «porque hay seres excepcionales, aunque se equivoquen, esa es mi tesis, y no me preocupan sus errores, es más los grandes hombres sin contradicciones, son preocupantes. Lo considero una figura que ha llegado a ser, de alguna manera, un referente en el mundo». Esta biografía-ensayo, de 396 páginas de lectura, es muy recomendable, un trabajo serio, de investigación.
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