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"ALGUIEN AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD"

–Volviste a los escenarios?

–Sí, a Mercedes 867, con «El mago en el perfecto camino», de Ricardo Prieto, con producción de Juan Methol, que puede verse hoy y todos los lunes a las 21.30 horas.

 

–¿De qué trata la obra?

–La defino como una búsqueda espiritual a través de la desnudez total y absoluta como la definiría Kafka. Es una obra de dos personajes. Somos Horacio Nieves y yo.

 

–¿A qué se debió tu ausencia de los escenarios durante tanto tiempo?

–Es muy simple, fueron tres años. Si no encuentro una obra de la cual me enamore, prefiero no hacer nada. También regresé debido a la insistencia de Juan (Methol).

 

–¿Cómo definís a un buen actor?

–Es aquel que ejecutando un personaje con mucha claridad, con mucha precisión y expresividad, puede traspasar este hecho que es un hecho de oficio, y conectarse con el público más allá de eso. A nivel de lo que tiene que ver con las necesidades de los seres humanos. Creo que el arte es eso. El arte aparece cuando el actor puede atravesar esos elementos técnicos con su humanidad.

 

–Los artistas tienen una función que trasciende el escenario…

–El actor, en última instancia, es alguien que se pone al servicio de una comunidad, que es la que está sentada en la platea, para que a través de él, la humanidad se pueda conocer a sí misma. En sus pasiones, en sus sueños, en sus tristezas, en sus dolores. Para que eso sea posible, uno, debe ser algo más que un buen ejecutante. Debe ser alguien que haya ahondado en la vida. Actuar, para mí, es transformar, transmutar. La acción siempre es una transformación a partir de desequilibrios. En cierto sentido, actuar significa romper. Algo siempre se rompe, una imagen preestablecida, una creencia. Hacer un personaje es involucrarse hasta las últimas consecuencias, violentando la propia naturaleza del actor.

 

BORGES Y LA POESIA

–¿Considerás que la poesía de Borges también es reaccionaria?

–No he analizado a fondo la poesía de Borges. He leído poesía de Borges, desde luego, pero con la poesía yo raramente me meto. El único poeta sobre el cual he escrito es Julio Herrera y Reissig, por razones de otro orden. Ahora, así, a primera vista, diría simplemente una cosa: toda la poesía de Borges es nostálgica, es rememoración de algo perdido, y creo que no sería difícil demostrar que eso es de cuño reaccionario. Pero todo eso tampoco tiene demasiada importancia, porque de ninguna manera eso invalida la calidad literaria de Borges.

 

LOPEZ RODO Y EL «ARIEL»

–No sabía que en Francia conocían a José Enrique Rodó.

–Un poco sí. Pero fijate lo que pasó. Lo más gracioso es que cuando el jefe del Departamento de Español me planteó que diera el «Ariel», me dijo que había un autor que él pensaba que yo era la persona indicada para tratarlo, y cuando yo le pregunté de quién se trataba, él me dijo que el autor en cuestión se llamaba López Rodó. (Se ríe) López Rodó era un político español que había sido ministro de Franco hacía unos pocos años… Entonces yo acepté enseguida el ofrecimiento porque por lo menos yo sabía cómo se llamaba el escritor en cuestión. (Se ríe).

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