Veinte años de fueguitos de contracultura
¿Cambiando y siempre en la misma?
Sí, y sumando. Como sabrán, amargueando los sábados y domingos desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde y con mucho entusiasmo aprontando la celebración de los veinte años de Amargueando y simultáneamente, imaginándonos el después.
También trabajando en proyectos de radio y de otras áreas. Para la banda de Amargueando el 19 de junio próximo tiene un significado más que particular, precisamente, por cumplir dos décadas en el aire.
Es un programa
muy particular
Tan particular que, a esta altura del partido, me atrevo a decir que es una increíble rareza. Veinte años de un programa de autogestión, sostenido en el tiempo, de producción propia, con compromiso social, sin aceptar condicionamientos de ningún tipo y ejercer periodismo con opinión, generando acción, es una rareza tal, que por algunas de las cosas que hicimos, podríamos figurar en el Guinnes.
¿Qué cosas?
Por ejemplo, juntar miles de personas para compartir, no una vez, sino varias veces, actividades sociales, políticas con mayúscula, culturales. Movilizar en una «caravana verde» a veintisiete ómnibus y más de cien automóviles. Juntar doscientas personas para correr en la San Felipe y Santiago, o toneladadas de alimentos en apoyo a obreros en conflicto o a compatriotas inundados. Armar no una, sino varias bibliotecas. Transformar un basural en una plaza. Plantar una cantidad innumerable de árboles indígenas. Haber estado en los diecinueve departamentos y no sólo en sus capitales. Hicimos correr una formación de tren solidario, transmitimos desde La Habana y desde Atenas, desde Machu Pichu y Barcelona, por ejemplo.
Veinte años escuchando a la gente, veinte años trabajando con la gente en la construcción de una identidad nacional y de un futuro como la gente.
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