Buena. Mantiene tensión y expectativa sin que decaiga el interés de la platea

1408, la habitación del pánico: una entrada a la dimensión desconocida

En este caso, la adaptación del cuento homónimo corre por cuenta del director sueco Mikael Hafstrom, un cineasta con excelentes credenciales, que sabe explotar el potencial del texto.

Vale la pena subrayar la habilidad del realizador porque, salvo el corte introductorio y alguna variable puntual, toda la proyección transcurre en una mínima unidad espacial que refiere a la consabida habitación maldita. Un tópico que, en cierta medida, también se proyecta en John Cusack ­el actor principal­, que asume un protagonismo indeclinable en casi todo el metraje. Sobre él recae todo el peso de los acontecimientos a partir de una trama que lo identifica como un escéptico periodista y escritor trabajando en un libro sobre cuartos de hotel embrujados.

A partir de una pérdida muy especial, el personaje busca una «señal» que pueda darle esperanza pero sus fracasos en el tema lo han llevado a la más absoluta incredulidad del más allá. Dicho descreimiento lo empuja a internarse en ese espacio maldito a pesar de las advertencias del gerente del hotel (un sólido Samuel Jackson) e internarse en una vorágine sobrenatural prolijamente filmada gracias a la magia digital de los efectos especiales.

Pero más allá de estos chiches tecnológicos ­cuyos efectos, en algún caso, pueden resultar algo desmesurados­ importa reiterar la capacidad de mantener tensión y expectativa a lo largo de una horita y media de película sin que decaiga el interés de la platea. Un logro que no lo hace quien quiere sino quien puede, sobre todo cuando la tarea se estructura a partir de una temática tan trillada.

Posiblemente este sea el principal mérito del largometraje: una convocatoria permanente. Gradual en su intensidad, «1408», a pesar de todo, no abusa de los clisés del género para atrapar al espectador.

Por el contrario, la capacidad de Hafstrom radica en la búsqueda de un equilibro entre clímax y anticlímax para evitar la sobresaturación. Quizá no siempre acierte en el clavo pero, de manera general, logra llevar adelante un relato que presentaba serios inconvenientes en su plasmación audiovisual. Los amantes e incondicionales de «Dimensión desconocida» van a disfrutarla de principio a fin. Algo es algo.

1408 (Estados Unidos; 2007). Dirigida por Mikael Hafstrom. Guión cinematográfico: Larry Karaszewski y Scott Alexander a partir de un texto de Stephen King. Producción: Lorenzo di Bonaventura. Producción ejecutiva: Jake Myers. Diseño de producción: Andrew Laws. Vestuario: Natalie Waed; Edición: Peter Boyle; Maquillaje: Karl Derrick. Efectos especiales: Paul Corbould. Con John Cusack, Samuel Jackson y Mary McCormack.

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