Séptimo Festival Internacional de Cine para Niños y Jóvenes
Ya llegó a la sede del Festival una buena cantidad de obras enviadas desde distintos países del mundo y la selección no se hará esperar, porque el 15 de abril se cerrará la recepción de materiales para concurso.
Una vez completada la selección se procederá a elaborar la programación para disfrute de los chicos entre 3 y 16 años. Se trata de un festival que cuenta con reconocimiento a nivel internacional, que también se exhibe en ciudades como Guadalajara, San Juan de Puerto Rico, La Paz y Santa Cruz de la Sierra, Santiago de Chile, Rosario, Mendoza y La Plata, además de las subsedes del interior del país, acercando un material que normalmente no llega a nuestras pantallas comerciales.
Este año se agrega a Divercine algo muy importante: la creación de un concurso para proyectos de obras audiovisuales para niños y jóvenes, por primera vez en Uruguay, con el objetivo de apoyar el desarrollo de una producción nacional en un área fundamental y muy poco explorada hasta hoy.
Divercine surgió como idea a fines de 1991, como proyecto después y como realidad en julio de 1992. Entonces no había en nuestro país una programación de calidad, con filmes recientes para niños y jóvenes. Y empezaron a llegar…
Tras 17 años de experiencia, algunos premios internacionales y muchos miles de niños que cada año pueden conocer las mejores obras de corto y largometraje que se producen para ellos en todo el mundo, cada año se presenta un centenar de títulos de treinta países, una selección rigurosa que se nutre de filmes premiados en otros festivales de reconocida trayectoria, obras de artistas de primer nivel y propuestas que nos llegan con tanta generosidad como ganas de presentarse ante nuestro público.
Los responsables del Festival han manifestado que «no hay un fin de lucro, ni fama, ni poder; normalmente los que trabajamos con niños sabemos bien que vamos a estar siempre lejos de esos objetivos. Sobre todo en un país como Uruguay, donde los recursos para la cultura son tan escasos, máxime si esa cultura se dirige al público menudo. Pero el esfuerzo lo hacemos y renovamos anualmente porque vemos que existe un interés, una necesidad por ver algo más, algo mejor que lo habitual en nuestras pantallas. Y los productores y realizadores también se renuevan, felizmente, aportando un caudal muy rico de imágenes y sonidos».
«También es importante agregaron destacar que este trabajo es de equipo, cada uno cumple profesionalmente con su rol, ya sea traduciendo los textos, dando sus voces para hacer la traducción simultánea, diseñando un afiche, informando a la prensa, editando los videos para su exhibición, proyectando en la sala de cine o buscando armar esa programación que respete al niño como ser pensante y sensible.
Desafiamos a los adultos para que concurran al menos media hora a Divercine, se sienten en la sala y contemplen la atención y sensibilidad con que los niños disfrutan de la programación del Festival. Es una experiencia que recomendamos a todos. Van a comprender que las niñas y los niños son algo más que enanos pedigüeños», concluyeron.
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