NEURONAS Y NEUROSIS

CAMBIOS REGRESIVOS

Nadie puede negar que Puglia es uno de los grandes comunicadores de radio y televisión por más que muchos puedan criticarle ciertos amaneramientos o facilidades que debilitan su capacidad de dominador de los tiempos de la palabra y de su vasto conocimiento de un mundo, lleno de sabiduría y entendimiento.

Nadie puede negar que Sergio llevaba muchos años en su mañanero «Con Mucho Gusto» y eso siempre conspira en el desgaste de cualquier hacedor. Las encuestas, además, en el pasado año, no le fueron gratas, ubicándolo mal entre sus competidores, por más que fuera el mejor de todos. Esto, quizás esto, llevó a la gente de Saeta a pedirle cambios, o al mismo Sergio a buscar nuevos caminos para superar lo que parecía ser una crisis de desenchufe con el público.

Lo vimos el miércoles y este viernes pasado. Dejó atrás a sus dos compañeros de equipo, eficientes y buenos periodistas, Ana Nahum ­la de la sonrisa más dulce y atractiva­ y Jorge Gatti.

 

Los cambios llegaron.

Nueva escenografía de Nelson Mancebo, que no me gusta tanto como la anterior, buen manejo del espacio, con esas grandes pantallas debajo de los escritorios, pero con una mala ubicación de escritorios, y, lo que más importa, con varios nuevos socios de la aventura.

Entre estos, la siempre encantadora Paola Bianco, que dejó «Loco de vos», donde era estrella y ahora está, por ahora está, seguramente, desperdiciada, donde no suele oírsele, porque sus compañeros suelen hablar más fuerte .

Está Bimbo Depauli, que hasta ahora mostraba su talento como libretista y que ahora muestra su cara en lo que parece ser la parte más seria y correcta del programa.

Está Petru Valensky, o sea Fernando Rafael Enciso, que es actor de primera línea pero como «Dorita» no se lo ve muy logrado, pero que, no cabe duda, tiene cacumen, ingenio e inteligencia para sobresalir y cabe otorgarle el beneficio de la duda sobre una pronta mejoría.

Luego se presenta a Adriana Martell, una joven linda, muy linda es cierto y que todos quieren promocionar como la gran belleza del nuevo Uruguay. A no exagerar. Y esta muchacha no justificó en ninguno de los programas vistos, su presencia en cámaras. En uno de ellos, la vimos leyendo el horóscopo, en lo que es una nueva fórmula de capturar a crédulos, sí, con lectura de las predicciones ante la cámara, y luego como encargada de los deportes también leyendo los partidos del fin de semana, por lo que parecería que esos son temas que no domina ya que no puede aprovechar su rostro mirando al televidente.

Entonces, si los cambios dejaron atrás a dos buenos, pero los que vienen prometen ser también merecedores, cabe preguntarse qué es lo que no funciona.

No funciona más que nada la estructura y el contenido del programa. De nada sirve que los cuatro principales dediquen su tiempo a comentar noticias sin valor o a entrevistas sin entusiasmo porque ahí, hasta Sergio pierde la habitual agudeza.

Y hay que terminar, en este y en otros programas, con los mails enviados por los oyentes, porque cansa a cualquiera que se repita diez, cien, mil veces, que todos ellos son divinos. Y además, como Depauli bromeó una de esas mañanas, quienes los envían pueden ser los del mismo canal, algunos distraídos o como dijo Bimbo «otra vez llamó mamá».

Y ese batir parches no es suficiente para hacernos creer que todo está bien. Más bien, que está más vacío, con menos interés que antes, mas necesitado del halago barato.

Sergio Puglia, si todos te conocen y reconocen tus aptitudes, tu sapiencia, tu permanente inquietud sobre el perfeccionismo, todavía estás a tiempo para revertir estos malos días aunque muchos te digan que ya son muy buenos. No parece ser el público que te mereces.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje