FOTOGRAFIAS IMPACTANTES
En el Espacio Figari del Ministerio de Relaciones Exteriores, quedó habilitada El Best Of del Scoop de Angers, traducción macarrónica para una muestra de las mejores fotos premiadas en el Festival Internacional del Scoop y del periodismo de la ciudad de Angers, Francia.
Creado en 1985, el Festival adquirió notoriedad en el ámbito periodístico como una manifestación importante al ofrecer a los participantes laureados alcanzar cinco minutos de fama. Al cumplir 15 años el festival, en el 2000, y para comenzar un nuevo milenio con el tema Patrimonio se concretó una exposición con las 100 mejores fotografías premiadas desde 1986. La inauguración tuvo lugar en el Museo de la Revolución de Pekin, sobre la célebre plaza Tian an men, para itinerar luego por Angers, Nantes, Santiago de Compostela, Oporto, Osnabruck, París, Haarlem, Buenos Aires y ahora Montevideo.
El impacto es considerable, sin embargo. Predominan dramáticas escenas de conflictos bélicos, una perversa fascinación por la muerte (Liberia, Afganistán, Laos, Kosovo, Sarajevo, Croacia, Ruanda, Palestina) las hambrunas (Somalia, Sudáfrica), los atentados suicidas (Nueva York, Argelia), las inundaciones (Blangladesh), refugiados albaneses en Bari, luchando con la policía, los accidentes catastróficos (un avión patrulla italiano cae en Raustein, Alemania), protestas estudiantiles en Jakarta, y hasta la violencia entre jugadores de fútbol. Pocas se refieren a aspectos pacíficos (La armada china desfilando con coreografía de una estrella, la ciudad de artistas en Shenzhen, jóvenes iranianas maquillándose el rostro, integración de niños blancos y negros en una escuela sudafricana), potenciando, al igual que sucede en los noticieros televisivos, los aspectos catastróficos de la sociedad actual.
Algunas de esas fotos han sido divulgadas en los medios y quedaron registradas en la memoria.(La guerra en Liberia, con un combatiente blandiendo un hueso humano). Otras se acercan a pinturas sacras renacentistas (El martirio cotidiano en Argelia, la cámara espontánea y en el momento decisivo, parecen imitar el estilo de Memling), al cine neorrealista italiano (un niño solitario en una calle bombardeada de Kabul), la terrible y doblemente dramática de un niño llorando delante de su madre descuartizada en Ruanda o la casi intolerable visión de una figura esquelética, reducida por el hambre, en Sudán.
En todo caso, en esa acumulación mortífera, no se especula con situaciones humanas límites ni se saca partido del folklore local (las burka, ropajes al viento). Siempre, la mirada sorprendida de un hombre ante la brutalidad, el salvajismo de otros hombres contra el desprecio humanitario de espanto.
Ese prestigioso Festival, la calidad de las fotografías y los temas palpitantes de las fotografías no encontraron la suficiente consideración expositiva: el montaje modesto, casero, ausencia de catálogo o fotocopia de una simple hoja informativa.
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