Una película italiana en la mejor tradición del cine de corte social
Por segundo año consecutivo, el cine italiano de calidad se está proyectando en el marco del Festival anual de la Cinemateca Uruguaya. Los institutos italianos y los festivales han tenido un desarrollo importante y ha habido mucha colaboración.
Toda la obra de Roberto Rossellini es fuente de inspiración del cine actual y tanto los esfuerzos de la Cinemateca y el Bafici han propiciado un acercamiento a las máximas fórmulas creativas. Las mismas se canalizan a través de Focus Italia 2008 que es realmente una distribuidora alternativa que permite la divulgación y la toma de contacto de un cine que otrora ocupó los primeros planos de la cinematografía mundial. Luca Caravia es el responsable de este intento de promocionar las calidades artísticas y hacer que se expanda este esfuerzo al interior del país luego de su proyección montevideana.
Hay otros planes de futuro que incluyen la programación del Festival de Torino, que cuenta con la supervisión del director Nanni Moretti. Hay tres grandes secciones que incluyen películas de la mejor juventud 2000-2003 y nuestro país es el cuarto del mundo que recibe esta sección. Hay dos o tres documentales en concurso.
El cine italiano en su conjunto no goza de los favores de los gobiernos de turno. Al revés de España y Francia, por citar dos ejemplos de países europeos que ayudan al cine con leyes de protección, distribución y divulgación, el cine italiano, desde hace décadas se halla huérfano de apoyo oficial. La RAI, y en particular la televisión privada, han matado al cine, dicen los realizadores de «Roma residence» (Italia, 2007), Andrea Foschi y Marco Innocenti, quienes en conferencia de prensa realizada ayer en el Instituto Italiano de Cultura, hablaron de su película y de otros problemas referentes al actual cine italiano. El rodaje se realizó en la periferia de Roma, cerca del Vaticano, donde viven hacinados miles de personas bajo la protección de la Seguridad Social y a la espera de una vivienda digna. A veces se quedan esperando treinta años. En general son familias que han emigrado a Italia en busca de nuevos horizontes. Llegan desde Senegal, desde los países del Este y desde América Latina. Los autores estuvieron un año y medio filmando y tuvieron varias dificultades para su realización, así como un tiempo necesario para ganarse la confianza de los marginados.
Roma es multicultural, al contrario de otras ciudades italianas como Nápoles, Milán o Turín. «A la televisión no le interesan estos temas donde el disfrute degradante de la miseria no comercializa espectadores. Había que captar la vida, historia e intimidad de las distintas etnias y todo este esfuerzo testimonial no contó con ninguna vía de financiación» dijeron, agregando que «hubo una muerte por violación en esta periferia deprimida y fueron acusados los inmigrantes rumanos gitanos. El asunto llegó al gobierno central y se decidió expulsar a miles hasta que se revocó la orden. Este incidente que no coincidió en el tiempo del rodaje, fue la prefiguración del documental que fue hecho y montado con anterioridad».
En otro momento de charla de los cineastas italianos, se hizo notar la desaparición del cine cómico italiano con referencias a Toto. «El que se exhibe ahora es para la Navidad y es totalmente comercial. Se llaman películas Pan Dulce y son de consumo interno. El gran problema es que no hay productores para hacer cine. Con respecto a la inmigración, no hay grupos que luchen y piensen juntos. Los grupos étnicos están desunidos. Cada uno va por su lado y no están reglamentados por el gobierno. Las leyes son muy cerradas y se practica una política miope, tanto de la derecha como de la izquierda».
Se ha llegado a un acuerdo para que «Roma Residence» se pueda distribuir en las escuelas de toda Italia. El resultado de esta empresa titánica es formar una corriente sólida de cine documental y que forme un movimiento de opinión que vaya socavando los cimientos burocráticos y devuelva al cine italiano el prestigio de otrora.
La incursión de este cine independiente, hecho con el esfuerzo individual, hace que sean productos de gran verosimilitud y autenticidad volcados a los reales problemas del ser humano, en la actualidad muy alejados de la religión oficial.
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