Buenos Aires: poco y bueno

La temporada porteña comenzará después del santísimo turismo gaucho y ciclista. El Centro Cultural Borges, indiferente a los feriados, mantuvo su actividad durante el verano. Entre numerosas e inexplicables propuestas olvidables resaltan algunas. La Magia de Miró, dibujos y grabados, inaugurada en noviembre de 2007, es una de las mejores muestras que han recalado por estas latitudes del artista catalán. Alrededor del Día de la Mujer, la joven colombiana Catarina Burman (1960) realiza una instalación ( Corpus) enfocando el cuerpo femenino en una serie de esculturas moldeadas en acrílico transparente con intervenciones incisivas, muy bien resueltas, colgadas a manera de maniquíes formando un pelotón de filas apretadas y fotografías de cuerpos de mujeres entre 21 y 93 años en ropa interior. Un texto breve (siempre bienvenido y por bueno dos veces bueno), de pared firmado por Gabriela Falcone, conduce a la reflexión y comprensión de la obra, el cuerpo exhibido como una res animal o artículo de lujo favorito de los medios de comunicación y de los degradantes programas televisivos.

 

René Burri, gran fotógrafo suizo

La sala mayor del Centro Cultural Borges la ocupa una selección de más de 400 fotografías del suizo René Burri (no confundir con el pintor italiano Alberto Burri), orquestada por el curador Hans-Michael Koetzle. René Burri, un mundo, incluye fotografías, collages, fotomontajes, filmes documentales y documentación de libros y revistas, cuenta con el auspicio de la embajada suiza, sigue hasta el 21 de abril y su itinerancia por América Latina registra a Cuba, México, Argentina, Colombia y Venezuela. Está conformada por nueve módulos : La formación de la mirada, En compañía de artistas, Los alemanes, T erritorios de guerra, De la imagen fija a la imagen en movimiento, Una fotografía de autor, Utopías, Descubrir el mundo y La página impresa, suficientemente explícitos. Esa diversidad temática se confunde con la historia de la segunda mitad del siglo XX, los hechos y protagonistas principales

Famoso por retratar al Che Guevara, Pablo Picasso, Jacqueline Roque, María Callas, Yves Klein, Andy Warhol, entre otras celebridades, René Burri, nacido en Zurich en 1933, colaborador de Walt Disney en su juventud, comenzó el primer ejercicio hacia la fotografía en la granja de su abuelo, según confesó, al dedicarse a cazar moscas que lo ayudó a desarrollar la velocidad y la intuición para «saber captar el momento preciso». Ingresó a la famosa agencia Magnum en 1959 y recorrió todo el mundo, registrando los momentos cruciales de las guerras interminables (Vietnam, Camboya, El Líbano, Irak), la pobreza y la marginalidad en Africa, China o América Latina, la Pampa y las faenas del gaucho argentino, también y mucho, héroes y creadores, con una mirada perforadora y comprensiva. Picasso en una veintena de tomas en un hotel en Nîmes o en su residencia en La Californie, Cannes, el pintor Yves Klein y sus modelos desnudas cubiertas de tinta azul, la novelista Patricia Highsmith, sus compatriotas el escultor Alberto Giacometti y el arquitecto Le Corbusier. Y así siguiendo. Un recorrido fascinante.

La suerte lo ayudó, además del talento. Su empeño en retratar a Picasso coincidió un día en que ambos se alojaron en el mismo hotel y simpatizaron para luego amistar. Pero una de las imágenes emblemáticas que recorrió el mundo fue la del Che Guevara en el Ministerio de la Industria en Cuba, 1963, en la que el revolucionario argentino aparece fumando un habano y una mirada tierna e irónica. Esa imagen fue erróneamente atribuida, por algunos, a su colega Alberto Korda, que lo fotografíó, sí, pero con boina. Hay una anécdota muy sabrosa al respecto: cenando con Korda, éste le regaló una fotografía del Ché con la dedicatoria «de tu amigo Korda, autor de la que reconocerás es la fotografía más famosa del Che». Burri le replicó regalándole un retrato con la dedicatoria «de tu amigo Burri, autor de la que reconocerás es la mejor fotografía del Che».

 

Autopsia de lo invisible

La entrada a la planta baja del Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), luego de la gran escalera, está interrumpida por una enorme cortina de terciopelo rojo, similar a la de los escenarios teatrales.

Detrás, una exposición singular, visualmente poco atractiva. Como sucede en buena parte del arte conceptual, la materia y la sensualidad están ausentes. Y la aridez suele invadir el espacio. Pero aquí, si el conjunto parece desconcertante, los textos se convierten en imágenes con la ayuda (inevitable) de un instructivo catálogo -guía que decodifica cada obra, aunque los perezosos desistan al primer intento.

Autopsia de lo invisible está conformada por cinco artistas latinoamericanos que mentan desapariciones, secuestros y muertes en la sociedad contemporánea que, muchas veces, transcurren silenciosos, sin repercusión mediática. Un análisis en profundidad, autopsias físicas o sociales, fragmento de realidades que el vistante debe necesariamente reconstruir. El escritor y artista Juan manuel Echevarría (Colombia, 1947) presenta fotografías atractivas, parecidas a extrañas flores similares a las ilustraciones botánicas del siglo de la Ilustración tituladas Corte de florero, denominación referida a cierto tipo de asesinato en Colombia durante las décadas del 40 y 60, cuando miles de personas fueron asesinadas por motivos políticos, introduciendo al tronco del cuerpo decapitado los miembros de las víctimas por el cuello. Teresa Margolles (México,1963) en Ajuste de cuentas distribuye en vitrinas collares, pulseras y anillos como si fueran joyas preciosas y en realidad están hechas con vidrios de autos chocados o de las residencias de víctimas agredidas por los narcotraficantes, diseñadas al gusto de los delincuentes. Tres videos de Regina José Galindo (Guatemala, 1974) muestran entierros de niños no identificados en el cementerio con la inscripción XX, Guatemala, 2007. Mario García Torres (México,1975) escribe desde Kabul, en la inútil búsqueda del hotel (desaparecido) donde vivió diez el italiano Alighiero Boetti (expuso en Fundación Proa hace dos años) y allí realizó sus mejores obras. Ignacio Lang (Puerto Rico, 1973) investigó en bibliotecas, bancos y agencias de imágenes hasta identificar las fotos con la correspondiente noticia escrita en un extenso collage periodístico.

La curadora mexicana Sofía Hernández Chong Cuy, nacida en 1975, desempeñó esa tarea en Nueva York además de organizar proyectos con artistas contemporáneos (entre ellos el uruguayo Alejandro Cesarco) y en Autopsia de la visible demuestra inteligencia y sensibilidad.para auscultar, con extrema delicadeza, la brutalidad contemporánea.

Cierran durante la semana

Durante toda la presente semana el Espacio MEC de la calle San José permanecerá cerrado. Allí se inauguraron dos muestras de interés. Por un lado, Muestras rodantes una selección del curador Gustavo Tabares de 40 artistas nacionales que recorrerá a numerosos departamentos en el bienio 2008/09 como manera de descentralizar la actividad artística. Se editó un excelente e instructivo catálogo. Por otro, en el piso superior, Agustín Sabella, Sebastián Sáez, Sergio Porro y Manuel Rodriguez conforman una colectiva pictórica correspondiente a la serie Talleres. Ambas exposiciones podrán visitarse a partir del lunes 24, de lunes a sábado de 11.00 a 20.00 y el agregado de los sábados de 11.00 a 16.00.

Por su parte, el Museo Nacional de Artes Visuales permanecerá cerrado el viernes, que se hará extensivo a las demás instituciones afines, nacionales, municipales y privadas.

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