Hit: un documento audiovisual de la música popular uruguaya
El desafío, por cierto, no era fácil de superar. Se trataba de conjugar, en un acotadísimo puñado de canciones, lo que podría denominarse como el legado sonoro más representativo de la música nacional y volcarlo a la pantalla.
Si bien la selección puede despertar discusiones sobre lo que falta (o sobra), dicho carácter opinable queda en un segundo plano a partir del logro fundamental que supone «Hit», es decir: un emotivo (Fernando Cabrera la califica como una suerte de «cajita de emociones») y nostálgico retrato de nuestra identidad a partir del cancionero popular uruguayo.
El registro además es oportuno, necesario y logra construir, a través de un ingenioso montaje, un filme que no solo conmueve sino que también logra más de una sonrisa cómplice y bastante carcajadas.
Es que el humor también está presente en este documental por donde desfilan notables de la talla de Jaime Roos, Ruben Rada, Mauricio Ubal, Jorge Drexler y Aníbal Sampayo, entre otros, para dar cuenta de un sentir volcado al pentagrama y a la sensibilidad de un pueblo.
En esta lista de honor de las canciones que marcaron época y definieron dicho sentir (donde pueden caber otros títulos, por supuesto) aparece «Río de los pájaros» (1955) de Aníbal Sampayo; «Break it all» («Rompan todo, 1965) de Los Shakers (O sea, los Hermanos Fattoruso); «Príncipe azul» (1968) con música de Eduardo Mateo y texto de Horacio Buscaglia; «A redoblar»(1979) de Mauricio Ubal y Ruben Olivera y «Brindis por Pierrot» (1985), compuesta por Jaime Roos.
Para evitar suspicacias, la nota de prensa adjunta otros temas que estuvieron en la pre-selección (en la que aparecen recordadas composiciones como «A Don José» de Ruben Lena, «Milonga de pelo largo» de Dino, «El violín de Becho» de Alfredo Zitarrosa, «A desalambrar» de Daniel Viglietti, «Tengo un candombe para Gardel» de Ruben Rada, «A mi gente», de José Carbajal El Sabalero y «Candombe de la Aduana» de Jorge Nasser.
Pero, como decíamos al principio, lo que importa no es marcar posibles injusticias sino aplaudir la impecable redondez de una investigación que logra altos picos de impacto en la platea.
Resulta imposible no dejarse llevar por esta especie de túnel del tiempo que nos remonta al coro escolar que entona «Río de los pájaros» o reflexionar a partir de los comentarios agudos de un grande como Manolo Guardia cuando justifica el éxito en inglés de «Los Shakers» ya que «por esos tiempos las letras en español (e incluso la música popular uruguaya) olía mal».
Tampoco puede evitarse cierta conmoción al evocarse un Eduardo Mateo delirante, genial y zarpado que dejó el tierno legado de ese «Príncipe azul» mágico, el himno heroico de «A redoblar» o la vibrante voz del Canario Luna (cuya entrevista es un show aparte dentro de la película) entonando al emblemático «Brindis por Pierrot» de Jaime Roos.
En resumen, imperdible. Una película que, para bien o para mal, cuenta y canta lo que somos. Hay que verla.
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