Mercedes Sosa cantó con la voz de los grandes
Siempre es bueno referirse al espectáculo como una sensación global que se compone de una serie de factores que van más allá del artista. Si hablamos del recital de Mercedes Sosa debemos indicar además de la actuación de la intérprete argentina, a un público variado pero tímido. Familias enteras, jóvenes alegres, y niños atentos, compusieron un marco que se completaba de adultos que no dejaban de exclamar «¡Qué belleza!», O alguna otra intención de halago cada vez que Mercedes Sosa comenzaba alguna canción.
Tal vez por esa variedad generacional y afectiva, es que «La Negra» repetía constantemente «ayer era una noche tan fría, menos mal que actuamos hoy, donde curiosamente no siento nada de frío». Pero de canciones es la cuestión, y el repertorio que presentó la artista fue netamente variado. Desde Violeta Parra, a Fito Páez, o el propio Charly García y Víctor Jara fueron parte de la voz de Sosa. Víctor Heredia, Tom Jobin, León Gieco, y el mismo Alfredo Zitarrosa, se hicieron también de la cita. «La gente se piensa que yo me gano la plata con mis temas, y en realidad lo que yo hago es interpretar los temas de otros» dijo Sosa en forma de agradecimiento a aquellos que con su inspiración, surtieron su repertorio de buenas canciones a las cuales con su sensibilidad, la tucumana transformó en verdaderas piezas de un estilo personal, privado, y emocional.
La voz de América
La voz de Mercedes Sosa, a la cual acusó ella misma cierto cansancio frente a los pedidos del público, se elevó tantas veces como fue necesario, como en las épocas donde la juventud le alisaba la piel, y le dejaba la gracia que conserva hoy intacta. Acariciando las frases con firme voz, las imágenes transcurrían desde la Pampa a Montevideo, el tango «Los mareados», regresaba a Buenos Aires, «Aquellas pequeñas cosas» de Juan Manuel Serrat, renovaba la misma historia de la música de habla hispana. ¿Cómo una artista de tanta trayectoria puede llegar a innovar? Pregúnteselo a Mercedes Sosa que, hasta el día de hoy, y a pesar de los achaques, se anima a hacer un tema de Charly García más fuerte y rápido que el propio y vertiginoso músico argentino. Así se paró, caminó de un lado al otro del escenario y bailó «De mí» mientras cantaba. Pero si bien es conocida su cualidad musical, nadie desconoce su compromiso social. Cantó la historia del «Angel de la bicicleta» (canción de León Gieco), y que trata de un luchador social que atendía a niños carenciados y fue muerto sin razón por la policía en Argentina. También recordó que «hace poco casi hay un conflicto muy grande en América Latina, menos mal que todo se solucionó». Seguido a eso dijo «vamos a homenajear a este continente» y Sosa comenzó a cantar en la voz de los grandes de esta tierra. Y así Yamandú Palacios, Rafael Amor, Teresa Parodi, y el ya mencionado Alfredo Zitarrosa por quien interpretó «Zamba por vos», y «Pájaro de rodilla». En esta última canción «habla un artista cuando tiene la necesidad de cantar a pesar de estar enfermo» explicó Sosa agregando «a mí me pasó», conmoviendo así a la platea que en silencio descubría aquella profunda letra en su magnífica interpretación.
Y se fue…
Luego del homenaje realizado por la Junta Departamental de Montevideo, le solicitó al músico uruguayo Edú «Pitufo» Lombardo, que subiera al escenario. «Una amiga me dijo que era muy bueno aunque yo nunca lo escuché» confesó Mercedes Sosa. A un costado del escenario, Lombardo interpretó dos de sus temas mientras Sosa acompañaba, en atento silencio, con su mano en la pierna izquierda, el ritmo de la guitarra. «Me dijeron que lo iban a traer de telonero, pero no me gusta eso, si no yo no lo puedo escuchar» sentenció Sosa. Edú Lombardo le agradeció la invitación mientras un cerrado aplauso lo despedía. Luego la propia Sosa mostró el premio «Charrúa de Plata» recibido por parte de la Intendencia Municipal de Durazno. «Qué lindo que estuvo Durazno, había 65 mil personas, hasta nos agrandamos un poquito» expresó con sencillez. Más tarde, al realizar su último tema, el famoso «María María», de Milton Nascimento, el público la despidió con una extendida ovación.
Sosa saludó simplemente y se fue con un corto «adiós». Dejó por atrás el escenario y aunque la incertidumbre quedó en el público ya que se esperaba su regreso, algo que jamás sucedió, quedó resonando en el aire una espera agradecida en una melodía con gustito a chacarera.
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