LA ESPOSA DE JORGE
Me enamoré de ella por su hermosura, su dulzura, su ser femenino. Su don de conmover. Veinte años después, mantengo mi admiración hacia su belleza otoñal, cuanto más silvestre y natural, mejor.
Lo que no imaginé en aquel entonces es que debajo del tesoro había otro mucho más impresionante todavía. Vera ha sido una mujer de fierro, valerosa, luchadora, trabajadora, que ha arremetido con su «pata flaca» contra lo que fuere.
La he visto ser madre veterana, dedicada al otro-Antonia-hasta dejar de lado, por varios años, su vocación artística. Sin una queja.
La he visto volver a cantar en público disfrutando del encuentro, fuera grande o chico. Siempre pudorosa del aplauso.
La he visto pelear contra sí misma, sin darse tregua, desenmascarando mañas del calibre que apareciere.
Pudo tener una vida mucho más fácil y cómoda.
Eligió el amor y la lucha.
Eligió la búsqueda del bien y la verdad.
Eligió de socia a la conciencia. Encima, me eligió de esposo. La nuestra es la historia de la pajarita y el oso.
(*) Vera Sienra
Jorge Pasculli
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