LA COMPAÑERA DE WASHINGTON

En mi caso hablo de Cristina que son treinta y dos años que compartimos de trabajo, más que trabajo de pasión, de compartir lo que nos da el por qué de vivir.

Dentro de todo eso está el amor.

Es una gran mujer. Yo sé que es así, por experiencia propia y por lo que me dice la gente cercana.

La adoro y la idolatro como persona. Tiene mucho sentimiento, sabe escuchar, sabe aconsejar, es compañera para buenos y malos momentos.

Además cocina fantásticamente y me tiene muy mimado

Es una fuera de serie. No conozco muchas mujeres así y si conociera demasiadas mujeres, ella me mataría.

Respecto al trabajo en la labor con el dúo es demasiado dedicada. Tiene un profesionalismo impresionante.

Asume un compromiso total ante el público. Tiene cancha y profesionalidad. Es una mujer súper querible que me ha dado todo lo que un hombre precisa para ser feliz. La quiero muchísimo, yo no lo digo mucho pero ella sabe que es así.

Es muy aplomada, ese sexto sentido que tienen las mujeres para tratar de solucionar los problemas y acompañar en caso de enfermedad. Es muy sensible a lo que atañe a su alrededor. Nos conocimos en una radio y empezamos a trabajar juntos en un espectáculo llamado «Inticanto» era un ciclo y quedamos enganchados. Seguimos trabajando y hemos hecho todo lo que hemos hecho hasta ahora.

En mi caso soy independiente, me puedo valer por mí mismo pero pienso que la mujer es indispensable para el hombre, no como ama de casa. Si preciso apoyo la consulto para ver qué le parecen los temas que escribo, un apoyo sentimental.

La mujer está indisolublemente unida al hombre y viceversa también. Siempre le he dado apoyo total porque sus responsabilidades no son fáciles.

Además cuando asume un compromiso lo hace desde el fondo de su alma y conciencia. Si Cristina no hubiere nacido habría que haberla inventado.

(*) Cristina Fernández Washington Carrasco

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje