Bajo Fondo Tango Club en México
«No sabemos muy bien qué tipo de música hacemos, y tampoco estamos apurados en averiguarlo», dijo Gustavo Santaolalla, al frente del indefinible conjunto uruguayo Bajo Fondo Tango Club, en un recital en México, que tuvo el broche de oro de la local Julieta Venegas.
Un tanguero tradicional se hubiera retirado indignado del Salón Vive Cuervo al escuchar los primeros acordes de fusión entre la música rioplatense y la electrónica y, más aun, de ver a unos tres mil jóvenes mexicanos saltando como en un recital de rock.
Muchos de ellos entonan canciones que en su formato original son las típicas del tango, y gritan como si fuera un hit con «Mi Buenos Aires querido», una de las más emblemáticas y clásicas del dos por cuatro, que termina con un alto ensamble electrónico.
«Es la música, estúpido», podría ser el lema de la banda argentino-uruguaya que con los talentosos arreglos de Santaolalla logra transformar en música electrónica al folclorista uruguayo Alfredo Zitarrosa, al rockero argentino León Gieco, a los mexicanos de Café Tacuba, a la tanguera Adriana Varela y, por supuesto, a Carlos Gardel.
El ganador del Oscar por la música de «Secreto en la montaña» (Brokeback Mountain) y compositor de bandas sonoras de películas como «Babel», «Amores Perros», «Diarios de motocicleta» y «21 Gramos», se mueve en el escenario blandiendo su guitarra eléctrica como si fuera un debutante emocionado por una gran asistencia.
Como en los tiempos del grupo de rock Arco Iris, allá por los años 60 y 70, el multipremiado músico y productor va de aquí para allá a los saltos animando a sus músicos, que derrochan talento desde el bandoneón de Martín Ferres, el violín de Javier Casalla, el contrabajo de Gabriel Casacuberta, la batería de Adrián Sosa y el piano de Luciano Supervielle.
Más de dos horas de recital lograron convencer a algunos argentinos y uruguayos residentes que esperaban enjugar la melancolía por su tierra con más acordes clásicos de la música rioplatense y terminaron por verse envueltos en una inesperada demostración contra el encasillamiento de géneros.
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