EL ARTICULO FEMENINO ANTES DE A
En la información sobre la reciente tragedia aérea ocurrida en las cercanías de Durazno, se escribió que «una ave de gran tamaño impactó contra el parabrisas de la cabina».
¿Quién dijo que el artículo indeterminado femenino no se apocopa? Decimos (y escribimos) un alma en pena, un hacha de leñador, un águila de dos cabezas, un área militar. Del mismo modo, los indefinidos alguna, ninguna, también siguen la regla: en estas aguas no sobrevive ningún alga, comprá algún agua envasada. Valga recordar que todo esto ocurre siempre y cuando el sustantivo femenino que sigue al artículo o al adjetivo empiece por la vocal a acentuada; y cuando digo acentuada, quiero decir que el acento fónico recae sobre ella aunque no haya tilde: águila, agua, ágata, ancla; pero no cuando el acento fónico racae sobre otro fonema: una asamblea, alguna asamblea, una amiga, ninguna amiga, etcétera.
Algo similar ocurre con el artículo determinado: los países del área, soltaron el ancla, desde el alma, etcétera. Bueno es aclarar que en este caso no se trata de apócope ni de sustitución del artículo femenino por el masculino, sino de una variante formal del artículo femenino que, originario del latín illa, derivó en ela y perdió la e inicial ante sustantivo que comience por consonante y la a final cuando sigue un sustantivo que comienza por a tónica: la casa, la habitación, la asamblea, el águila, el hacha, el ancla.
Este fenómeno se da sólo en singular y cuando el artículo precede inmediatamente al sustantivo: el agua, las aguas. Si entre el artículo y el sustantivo hay otro elemento, el artículo se mantiene tal cual: la mejor agua, la temible arma.
Y para terminar, amigo lector, le recuerdo que no deben usarse las formas masculinas de los demostrativos ese, este y aquel aunque el sustantivo femenino que sigue comience por a tónica; no digamos nunca de este agua no he de beber sino de esta agua no he de beber, ese hacha no está bien afilada sino esa hacha no está bien afilada, aquel arma secreta sino aquella arma secreta.
–Tengo una duda, Mendieta, ¿cómo hay que decir: el aguardiente de orujo o la aguardiente de orujo?
–Aguardiente es masculino, aunque parezca mentira. Así que diga un aguardiente, el aguardiente, algún aguardiente…
–Entonces, sigo pidiendo grapa, que es más fácil.
–¡Qué lo parió!
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