Premio a Vaclav Havel
París, AFP
Dotado de 500.000 francos (unos 70.000 dólares), este premio está destinado a laurear la obra de una persona o institución que haya contribuido a «la lucha contra la intolerancia, la xenofobia, la discriminación de las mujeres, el racismo, el antisemitismo, la miseria o la ignorancia».
El premio es atribuido por primera vez por la Academia Universal de las Culturas, institución creada en 1992 por el Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel y destinada a defender y promover los valores del humanismo y de la democracia. Treinta y cuatro países y prácticamente todas las disciplinas de las ciencias, las artes y las letras están representadas en la Academia, que cuenta entre sus miembros con doce premios Nobel.
Ayer se temió por la salud de Havel, de 64 años, aunque un cable indicó que era buena.
El premio le fue otorgado al checo, «cuya obra teatral y cuya resistencia a la opresión política marcaron la historia de su país desde la Primavera de Praga», indica un comunicado de la Academia.
«Escritor comprometido en la defensa de los derechos humanos, llevó a cabo valientes combates, que le hicieron pasar varios años en prisión antes de encabezar, en noviembre de 1989, la Revolución de Terciopelo, que puso fin al régimen totalitario», agrega.
«Elegido para presidir su país, Vaclav Havel se esforzó siempre, en medio de las dificultades atravesadas, en particular en ocasión de la ruptura pacífica con Eslovaquia, y pese a los sufrimientos personales, en encarnar las libertades que él ilustró en su obra literaria excepcional y en su acción política histórica», concluye el texto de la Academia.
El premio será entregado a Vaclav Havel en el ministerio de Cultura por el primer ministro francés Lionel Jospin, en presencia de Elie Wiesel, presidente de la Academia.
Vaclav Havel es autor de numerosos ensayos y obras de teatro, entre las cuales La creciente dificultad de concentrarse, El garden party, Audiencia o Petición. Traducidas a varias lenguas, sus obras siguen siendo representadas en el mundo entero hoy, como lo fueron en los años 70, cuando, siendo una de las principales figuras de la disidencia, Havel estaba prohibido en su país.
Sus Cartas a Olga, dirigidas a su primera esposa desde la cárcel, donde pasó cerca de cinco años, son al mismo tiempo un testimonio de la vida de un preso político y una profunda reflexión filosófica y humanista.
Por su actitud sin compromisos a lo largo de los años de régimen comunista, y luego al frente de Checoslovaquia, 1989 a 1993, y de la República Checa tras la separación pacífica de las dos naciones, Havel se forjó una autoridad moral reconocida tanto en su país como en el extranjero.
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