Complicado. Drama en la dirección del Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires

La difícil relación entre la política y la cultura

El tema subyacente, la relación entre política y cultura, es de permanente interés y ha agitado recientemente a nuestro medio: perduran aún los ecos de la renuncia de Héctor Manuel Vidal a la dirección de la Comedia Nacional; también provocó hace algunos años el alejamiento de Luciano Alabarse de la dirección del Festival de Teatro de Porto Alegre.

Creemos que el tema merece ser replanteado en ocasión de este episodio. Dijo Casabé ante su cese en la dirección del Festival, en una carta abierta del 12 de diciembre dirigida, entre otros destinatarios, a los medios de prensa:

«Mi decisión de abandonar la dirección del Festival Internacional de Buenos Aires estaba tomada…» (pero) «creía que el Festival se merecía… nuevas direcciones que tomasen en cuenta la experiencia transitada. Pero ni en la más oscura de mis pesadillas podía yo imaginar que la política del nuevo ministro de Cultura iba a ser obligarnos a desalojar las oficinas en menos de 48 horas, previa decisión de desarmar todos los equipos de trabajo… A todos los empleados de planta del Festival se les ha pedido que abandonen y vacíen las oficinas para reincorporarse en sus funciones el 15 de enero en tareas y lugares a designar… nos merecíamos otro final».

La situación, que Graciela Casabé tipifica como «renuncia indeclinable», que en algunos artículos periodísticos se define como «pase a disponibilidad»; y que Beatriz Sarlo califica como «despido», con la inmediata designación de nuestro amigo Rubén Szuchmacher y Alberto Ligaluppi como directores del Festival (el próximo será en el año 2009) provocó inmediatas repercusiones en el medio cultural argentino. Así escribió la ensayista Beatriz Sarlo en «Perfil» el 30 de diciembre:

«…Sin embargo, Macri ofrece generosamente ejemplos de reclutamiento sin principios (¿a quién se le ocurre escribir esta palabra desacreditada?)…» (Macri) «ya se ha ganado un nombre en materia de forzamientos, malos tratos y desconocimiento de la cuestión cultural. El ministro» (de Cultura) «Hernán Lombardi… despidió a Graciela Casabé… responsable de ese festival, de gran éxito, durante años que incluyeron cambios de gobierno. A ninguno le pareció que había que sacarla… Veamos si es posible separarse un poco de la coyuntura y serenar la indignación que produce la mezcla de rusticidad, patoterismo y ambiciones que matan. La pregunta es qué lugar ocupan en el organigrama de un gobierno los festivales de cine, los teatros y las salas públicas. Si se las considera áreas de gestión política… Es lógico que cada nuevo gobierno barra a los que estaban y ubique sus propios cuadros. Pero… Berlín no cambia la dirección de sus teatros de ópera cada vez que cambia el color del gobierno de la ciudad, y Barenboim sigue dirigiendo la Staatsoper a través de elecciones de distinto resultado…» (Nuestros) «…gobernantes piensan que son dueños de los lugares a los que llegan… entregándolos como botín a quienes los apoyaron…»

«Se puede cambiar un director cuando el gobernante explica con claridad que su proyecto para ese teatro, festival, hospital, etc., es diferente del que el director actual ha venido llevando a la práctica. El gobierno de Macri… simplemente le dijo que se consiguiera una caja de cartón corrugado, pusiera adentro sus pertenencias y se fuera rapidito. Ninguna de las circunstancias enumeradas, que avalarían un cambio, están presentes en lo sucedido en las primeras semanas del gobierno de Macri… Una pregunta que no puedo responder con los datos presentes: ¿son ávidos de poder, desconfiados o simplemente ignorantes?»

El 21 de diciembre, bajo el título de «firmas por el arte» y en el blog http//www.firmasporelarte.blogspot.com/, más de cincuenta artistas, entre ellos Ana Alvarado, Cristina Banegas, Mirta Busnelli, Beatriz Catani, León Ferrari, Juan Gelman, Mauricio Kartún, Gabriela Massuh, Hugo Midón, Eduardo Pavlovsky, Jorge Pastorino, Beatriz Sarlo, Rafael Spregelburd, Alejandro Tantanián, Susana Torres Molina, Hugo Urquijo, Daniel Veronese y Ciro Zorzoli dijeron, bajo el título «Los métodos patoteros de la nueva gestión de cultura»:

«Los procedimientos con los que el nuevo equipo de cultura de la ciudad de Buenos Aires literalmente ‘se deshizo’ del festival internacional de teatro de Buenos Aires nos provocan consternación … El hecho de conminar a ese equipo a ‘abandonar la sede en 48 horas’, más que un recambio, parece un castigo… Otra vez, como en épocas a las que no queremos volver, un grupo de iluminados quiere comenzar de cero sin dar explicaciones a nadie… Sólo queda interpretar que impericias de esta índole sean tropiezos aislados; de no ser así, podremos tristemente jactarnos, una vez más, de haber ingresado en el túnel del tiempo».

Nuestro grato huésped de hoy en Montevideo, Mauricio Kartún, que presenta en nuestro teatro Solís «El niño argentino», escribió en «Clarín»:

«Lo que hicieron es un cachivache revanchista… resentimiento y traición son los dos motores básicos de esta política… La verdadera dificultad de un festival está en …el día a día… Y eso es un saber de equipo, de fogoneros». «Desbaratar el excelente equipo del Fiba (Festival Internacional de Buenos Aires) fue una clásica argentinada. Eran pocos, no había ñoquis y cobraban lo mínimo».

El crítico de LA REPUBLICA tuvo el honor de ser invitado, con diversa extensión, a todos los Festivales Internacionales de Teatro de Buenos Aires que organizó Graciela Casabé.

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