Senesibilización

Un tercio de la población percibe cambios atmosféricos a través de su cuerpo. Javier López del Val es jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, además de su actividad profesional ante una creciente presión asistencial, participa en algunas investigaciones. El primer estudio de todos fue su tesis doctoral, que giró en torno al «barrunto», palabra que significa «presentir», «notar» y hace referencia a cuando una persona a través de sensaciones físicas o molestias en su cuerpo puede llegar a presagiar un cambio climático. Su investigación ha dado validez científica a este término, tan acuñado en la antigüedad. El barrunto atmosférico tiene una explicación científica. En el aire, en la atmósfera, hay una serie de iones positivos y negativos que se llaman «Sferic». A los que tienen carga negativa se les atribuye un efecto protector y a los de positiva, un efecto negativo. Estos iones van a la velocidad de la luz, y preceden en 24 o hasta 72 horas a la llegada de un nuevo frente atmosférico. Los «Sferic» llevan 24 horas de antelación. Por eso cuando va a llegar un frente frío a alguna parte las personas lo notarán «el barrunto» un día o dos antes de su venida.

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