Confesiones de un galán
El actor norteamericano Johnny Depp confesó que una de sus escenas más extrañas fue encarnar a «Sweeney Todd» y su breve vida feliz antes de ser condenado a la cárcel, en el filme de Tim Burton.
Su personaje es el de un barbero asesino y constituye su sexto trabajo con Burton, un director que no teme a las propuestas riesgosas, como esta de llevar al cine una obra teatral del gran guiñol de principios del siglo XX.
Esa es una pieza con antecedentes en el cine mudo, representada recientemente en Broadway convertida en un musical.
La breve retrospectiva de ese episodio feliz de un Sweenwy Todd joven, aun inocente -insertada en la cinta poco antes de que el juez Turpin lo mandara a prisión- es el pasaje más normal y, sin embargo, poco llevadero de la película, dijo.
Su fuerte carga melodramática, asumida con el rigor actoral que distingue a Depp, hizo llorar a Burton, quien abandonó el set y su silla de director durante el rodaje de «Sweeney Todd: the demon barber of fleet street».
Era algo terrible, afirmó el realizador. Me permitió medir cuán buen actor es Deep.
Este ya recibió una postulación al Globo de Oro por su papel, sumada a las tres restantes que ganó el filme como mejor musical o comedia, mejor director y mejor actriz para Helena Bonham Carter.
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