Como en Brasil: los tragos en las playas hacen furor en Punta
Batidos de frutas, vino tinto cabernet preferentemente, champagne, daiquiri, cuba libre, caipirinha, jarras de clericó y las clásicas cervezas son algunas de las bebidas que se disfrutan en la costa mientras el sol parece ir torrando todo lo demás.
A veces por el calor y en la mayoría de los casos por simple placer, tomar algo en la playa está de moda.
Es regla general: el argentino instalado cómodamente en la reposera del parador de la Brava, pidió un batido de frutilla y una caipirinha para él y su amiga. «Sabe que pasa explica, es bueno y reconfortante tomar un trago cómodamente instalado mirando al mar».
El batido de frutilla lleva una pizca de ron que la da un simple toque amargo para neutralizar el sabor dulce que impone la frutilla. Y la caipirinha más conocida por acá es una preparación liviana, con hielo molido, varios gajos de limón verde o lima y un chorrito de la inconfundible aguardiente brasileña.
«Generalmente a todos nosotros nos gusta tomar un trago al mediodía o al caer el sol», dijo el turista argentino.
Pero en las costas uruguayas las opciones con nuevos tragos nunca se agotan. Los paradores y las rústicas barras montadas con paja y madera sobre la arena, exhiben varias hileras de botellas importadas que posibilitan tragos y combinaciones de todo tipo. Es común ver a un barman mezclar sin cesar champagne o vodka con bebidas energizantes, un cóctel también solicitado en la costa. Las cartas y pizarrones describen con nombres exóticos los tragos que ofrece cada local dándole el sello particular de cada lugar y acercando a la arena la nueva moda que cobró fuerza este verano: tragos en la playa.
En cada uno de los diecisiete paradores que hay desde Punta Ballena a José Ignacio, pasando por la península, la Barra, Montoya y Manantiales esta moda se impuso, aunque claro que está prohibida para los menores de 18 años.
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