Entre el sol y la luna
Playas colmadas
Como viene aconteciendo a lo largo de la temporada también este fin de semana con un tiempo excepcional las playas del departamento de Maldonado están colmadas de público. El denso tráfico es menor a la hora de la playa y las colas en los supermercados y comercios son sensiblemente inferiores por la concurrencia masiva de los turistas al mar. En un verano colmado de fiestas y eventos es indudable que el sol, la arena y el mar siguen siendo insustituibles.
Desfiles que venden
Los desfiles de moda son una de las grandes atracciones del verano y un canal reconocido para posicionar las grandes marcas. En los paradores de moda de Montoya, La Barra, José Ignacio, en la península o en lo principales hoteles, es común ver un desfile con las caras más bonitas y las mejores prendas. Con invitados famosos que dan brillo y realce al desfile las pasarelas cobran vigencia y se instala una modalidad marketinera que parece tener gran aceptación en la gente.
Todos al hoyo
En el Club del Lago siguen los clásicos torneos de golf. Reconocido por la calidad de su organización, los muchos adeptos a este deporte cada vez más popular tienen una cita a diario con los eventos que organiza este prestigioso club. Importantes marcas auspician los torneos que se disputan a diario poniendo brillo a una temporada llena de atractivos.
Pasteles y tortas
El glamour, las luces, los lujosos coches… el mundo de turistas no opacan algunas tradiciones. Por el contrario parecen destacarse por encima de lo demás. Nadie, prácticamente nadie, puede resistirse a los exquisitos pasteles de dulce de leche o de membrillo muy hojaldrados, ni a las tan nuestras tortas fritas que se comercializan en las ramblas puntaesteñas. En el rubro, hay varios destacados, por pulcritud, por presentación, por calidad. Claro, no valen lo mismo que las tortas fritas del barrio; en este caso van desde los $ 10 para arriba (con agujerito y todo) y los pasteles gigantescos cuestan por lo menos $ 20.
Piriápolis crece
Las noches piriapolenses son verdaderos enjambres de gente, de todas las edades, de todas las procedencias imaginables. Cuando la calma parece comenzar a reinar, la Rambla de los Argentinos comienza a atiborrarse de jóvenes y no tanto que tomando algo o sólo conversando respiran la más pura de las brisas marinas. Otros, optan por alguno de los tres boliches de la zona de Punta Fría, o por los dos que están en Playa Grande. Hay para todos. Lindos sitios son la Feria Artesanal del Paseo de la Pasiva o el histórico y majestuoso Argentino Hotel.
Compartí tu opinión con toda la comunidad