Escrito por: Soledad Bauzá |

Si hemos redundado desde estas páginas al recomendar escuchar a esta intérprete, tanto en vivo como en su primer disco, es porque Maia Castro canta como Malena, como la del tango: o sea; “como ninguna”. Visceral, personalmente, con voz plena de potencia y emoción, sin vibratos inexpresivos prototípicos que tanto se impusieron en décadas pasadas, desde una juventud fresca y segura encantadora, expresiva y sagaz.
2007 fue definitivamente el año de las chicas en el tango, como demuestran los discos simultáneos editados por Bizarro de Mónica Navarro y Malena Muyala, además del de “la Castro”. Y esto coincide con un momento de revisión contemporánea del lugar común histórico que entiende al tango como “cosa de varones recios”. La lucidez y falta de rigideces conceptuales de la cantante, la llevan a consignar la necesidad de una renovación de las raíces, un encare posmoderno que asuma que la era del cuchillo y bandoneón ya fue, que los arrabales hoy no son los de antes, aunque la impronta lírica perdure y los clásicos no hayan tenido parangón hasta el momento, en cuanto a compositores.
Hoy martes a la noche es la última presentación del año en Baar Fun Fun (Ciudadela 1229, Mercado Central) de esta encantadora señorita del neo arrabal. Estarán allí para vibrar y emocionar dos grandes que la han sabido interpretar y sostener en su camino: el guitarrista Mauro Carrero y el pianista (que merecería un piano allí, como había en los ’50 hasta en el boliche ‘más reventado”, y como lo merecería Fun Fun) Horacio Di Yorio.
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