Festival de Jazz de Newport, ultimo adios a su fundadora

La idea surgió durante una conversación con John Maxon, director de la Escuela de Diseño del Museo de Rhode Island, quien les propuso patrocinar un festival de jazz en el aristocrático balneario de Newport, junto a la paradisíaca bahía surcada por los costosos yates de la gente adinerada que en buen número pasaba allí sus vacaciones.

No sería el primer festival de la historia. Unos años antes el empresario Norman Granz había iniciado una serie de «jam sessions» que remató con un monumental concierto en el Philharmonic Auditorium de Los Angeles, en 1944. Pero la primera vez que se usó el rótulo de «festival» fue en Francia, 1948, cuando hizo el Festival de Jazz de Niza, con la presencia entre otros de Louis Armstrong.

Al año siguiente en París se realizó el Festival Internacional de Jazz con Miles Davis, Charlie Parker, Sidney Bechet y otros gigantes. Pasaron cinco años antes que los Estados Unidos promovieran estos mega-espectáculos con cierta continuidad.

El matrimonio Lorillard se contactó en 1954 con el propietario de un club de jazz en Boston, el pianista George Wein, un talentoso e inquieto productor que no tardó mucho en organizar el festival en Newport.

Durante tres noches de julio de ese año, unos catorce mil espectadores pudieron gozar con las actuaciones de Bobby Hackett, Pee Wee Russell, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Gerry Mulligan, Oscar Peterson y otros famosos.

En 1955 asistieron veinticinco mil espectadores y en 1959 se llegó a sesenta y cinco mil. En 1958 Bert Stern filmó la ahora célebre película «Jazz on a Summer’s Day», que recogió en una hora y media parte del éxito del festival.

El sorprendente realce económico de estos espectáculos motivó que surgieran otros festivales, como los de Monterey y Atlantic City, y otros en el exterior como los de Montreal (Canadá), La Haya (Holanda), Montreux (Suiza), Umbria (Italia), San Sebastián (España), Londres (Inglaterra) y Antibes-Juan-les-Pins (Francia).

En 1960 Elaine Lorillard convenció a su esposo de abandonar el apoyo al festival, teniendo en cuenta que ellos nunca habían ganado el dinero que esperaban.

George Wein consiguió otros patrocinadores y en 1972 se llevó el festival a Neueva York, aunque años después volvió a instalarse en Newport.

Elaine nunca perdió su gusto por el buen jazz y hasta pocos meses antes de su muerte se la veía en los clubes aplaudiendo a los músicos. Su esposo había fallecido en 1986.

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