Con los U$S2: el Galpon pagara su pasivo y arreglara su sala
Solange Tenreiro, secretaria general de El Galpón anunció a LA REPUBLICA que «tomando en cuenta ese dinero podremos concretar tres proyectos que son indispensables para la institución.
El primero será arreglar la sala que se encuentra en condiciones de visible deterioro, lo que costará U$S 1.400.000. El segundo, pagar todo el pasivo bancario que tenemos a la fecha de hoy, lo cual suma aproximadamente 280.000 dólares. Vale aclarar que ese pasivo bancario no se debe por malas administraciones, sino por la realización de las dos salas (Cero y Atahualpa) que forman el complejo junto a la sala mayor, la sala Campodónico. La única manera de construir esas dos salas fue mediante préstamos.
El tercero –continuó Tenreiro– es la profesionalización del elenco para, a su vez, realizar otros proyectos, entre ellos, el de extensión cultural a todo el interior de país».
Refiriéndose a los comentarios que han provocado esta transferencia de dinero por parte del Poder Ejecutivo a El Galpón, la secretaria general agregó además que en estos días, «se ha hecho una mala comparación con otras salas que de pronto también necesitan reparaciones. Debemos recordar -dijo- que El Galpón es la única institución cultural a la que la dictadura le sacó todos sus bienes, lo material y lo no material. Con el retorno a la vida democrática, Sanguinetti devolvió la sala 18 pero no la sala Mercedes, porque ahí se había construido un edificio de apartamentos. Tuvimos la felicidad de tener nuevamente la sala 18, de volver a tener la personería jurídica, que nos habían quitado. También hay que recordar que por la dictadura tuvimos compañeros, compañeros en el exilio y en lo que se llamó teatro de la resistencia, actuando en Montevideo».
«Hace ya bastante tiempo empezamos a tener problemas con la sala. Un consejo de arquitectos dijo que había que arreglar el techo con premura y tendremos que hacerlo. Vale también recordar que dentro de todas las actividades que realizamos, tenemos además un programa para niños con las escuelas y liceos, lo cual signica que recibimos 100.000 niños y adolescentes por año. Todo lo que hemos puesto en equipamientos y las dos salas nuevas fue con nuestro propio esfuerzo y mediante préstamos bancarios. Así es que llegamos a este punto en el cual nunca habíamos reclamado nada. Sin embargo, la sala no la podíamos arreglar por nuestra cuenta, el presupuesto para tal tarea es de 1.400.000 dólares. Es imposible de enfrentar, por lo que le planteamos la situacion a los ministerios de Cultura y de Finanzas y, a partir de ahí, empezó todo esto que ahora culmina felizmente.
«También hay que recordar –subrayó Tenreiro– que la sala usurpada fue usufructuada durante nueve años por parte de otra gente y sin embargo nunca recibimos nada por eso. Tampoco nunca recibimos una subvención comunal ni estatal», enfatizó.
Fachada. Sala 18 en 1967.
USURPACION
El 7 de mayo de 1976, por decreto de la dictadura, la Institución Teatral El Galpón fue disuelta y el gobierno motinero confiscó todos sus bienes: salas teatrales, equipamiento, archivos técnicos y documentales, vestuario, depósitos bancarios, etcétera. La mayoría de los galponeros fueron requeridos por la justicia militar. Algunos salieron del país; otros se asilaron en la Embajada de México; otros fueron detenidos y los que pudieron se quedaron integrando lo que luego se denominaría la resistencia.
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