Hallaron en Perú un mural de 4.000 años

Un grupo de arqueólogos halló un santuario religioso y un mural de unos 4.000 años de antigüedad en la provincia de Chiclayo (norte de Perú), que podrían significar el inicio de la civilización en esa zona, informó el jefe de la investigación, Walter Alva.

Según los resultados del fechado radiocarbónico realizado a los restos, enviados a los laboratorios Beta de Miami, en los Estados Unidos, el santuario y el mural «tienen una antigüedad de cuatro mil años», aseguró el arqueólogo Alva desde la ciudad de Chiclayo, región Lambayeque, a 780 quilómetros al norte de la ciudad de Lima. Este magnífico descubrimiento, «es, sin lugar a dudas, un nuevo aporte para la prehistoria andina, si se tiene en cuenta que podría haberse descubierto el inicio de la civilización en la costa norte del Perú», agregó Alva. Alva, descubridor de las Tumbas del Señor de Sipán en 1987, afirmó además que el santuario pertenecería al período arcaico o precerámico tardío (del año 3.500 al 1.800 Antes de Cristo).

«Esto significa que cuando se construyeron estos templos todavía no se fabricaba ceramios, pero tenemos un santuario con imágenes, con símbolos de arquitectura altamente desarrollada», precisó. El templo, situado en medio de una edificación derruida de unos cincuenta metros cuadrados, tiene una escalinata central y una gran sala donde se encuentra un altar de culto al fuego. El investigador informó que los trabajos comenzaron a principios de este año 2007 y que luego de tres meses de labor en el santuario se desenterró el mural multicolor en la zona denominada Ventarrón.

En el mural hay pintado una figura parecida a un venado, que al parecer representaría el ritual de la caza practicada por los antiguos habitantes de ese lugar, señaló el arqueólogo al diario peruano El Comercio. Además, dijo que se observan otros ejemplares atrapados en una red que tratan de liberarse de sus captores.

El recinto donde está el mural mide cincuenta metros de ancho por cincuenta de largo, en cuadrado, y sus paredes están decoradas con pinturas de colores rojo, blanco y verde.

Alva sostiene que el santuario tiene especial significado para la ciencia porque su construcción revela técnicas de edificación jamás registradas.

Sus paredes fueron levantadas con bloques de sedimentos arcillosos traídos probablemente desde la orilla de un río cercano, mientras en otros hallazgos los monumentos están construidos de adobe (barro) o de piedra, dijo el investigador. «Lo sorprendente son las técnicas de construcción y diseño arquitectónico, y sobre todo la existencia de pinturas murales, que podrían ser las más antiguas de América», dijo con seguridad. Alva señaló que también «ha sorprendido a los investigadores que el templo no tenga imágenes conocidas del periodo Formativo, como felinos, serpientes, aves, lo cual significaría una tradición diferente, igualmente, no existe ningún elemento vinculado al mar, pese a que se trata de una civilización costeña».

El templo descubierto correspondería entonces a los antepasados de la civilización del Señor de Sipán, un rey preinca que gobernó hace 1.700 años y fue hallado en una tumba casi intacta, cubierto con ornamentos de oro.

Hernando Malca, arqueólogo del Instituto Nacional de Cultura de Lambayeque dijo a El Comercio que «el hallazgo cambiará mucho la información registrada que se conoce hasta el momento».

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