CON UN EXITO EDITORIAL SIN PRECEDENTES, ADRIAN PAENZA PRESENTA EL TERCER LIBRO DE LA SERIE

Matemática y lógica al alcance de todos

«Yo soy el primer sorprendido», agregó. «No es común que un libro que trate de un tema como la matemática provoque tanto interés en un público que generalmente rechaza todo contacto con esa asignatura».

Es que los libros de Paenza tienen la cualidad de despertar primero la curiosidad y luego el entusiasmo. Hay varios factores que justifican esas actitudes en lectores que suelen contestar con la indiferencia (o el temor) hacia una materia que tantas veces se presenta esquiva y perturbadora.

Paenza es periodista y ha conducido ciclos de divulgación en radios y televisión. Escribe con una sencillez y precisión que sólo puede exhibir quien domina a fondo el tema que está tratando. Su estilo es directo, abierto, coloquial, ameno y amigable. Quien lee sus libros tiene la impresión de estar conversando con un afectuoso compañero que explica los secretos del razonamiento y las ventajas de poner en funcionamiento el maravilloso arte de pensar.

Diego Golombek, el impulsor de la colección argentina de divulgación científica «Ciencia que ladra…», fue quien invitó a Paenza en enero de 2005 a escribir un libro. Editado en setiembre de ese año, «Matemática…¿estás ahí?» tuvo un éxito tan fenomenal que un año después apareció el segundo libro. Ahora está en venta el tercero, subtitulado Episodio 3,14 (o sea Episodio Pi), y se descuenta que en 2008 esté pronto el cuarto. Los tres han sido editados por Siglo Veintiuno Editores de Argentina y son distribuidos en Uruguay por América Latina.

Y con este tercer tomo de 237 páginas volvemos a entrar en el mundo fascinante de los juegos, las preguntas y los problemas matemáticos. ¿Da lo mismo subir que bajar un 40%? ¿Cómo hacer para pesar diez kilos con una balanza desbalanceada? ¿Siempre hay puntos «antipodales» en la Tierra que tienen la misma temperatura? ¿Es verdad que 0,999999…..=1? ¿Y que el producto de dos números negativos da uno positivo?

En el capítulo de juegos, Paenza estudia las estrategias de una niña que no sabe jugar al ajedrez, del espectacular «juego de la vida», de los tres dados de colores, de los juegos de los Tripos y del Nim, y propone descubrir cómo se puede adivinar un número pensado por otra persona.

El autor plantea interrogantes sobre las ternas pitagóricas, los números primos, la suma de los primeros números naturales, los problemas de las diez monedas, las ocho reinas en el tablero, el ramo de rosas de distintos colores, las cuatro mujeres y el puente. Invita a razonar sobre las paradojas de Tristram Shandy, de Maurice Allais y ­cuándo no­ Bertrand Russell.

Se toma un respiro para narrar la historia de la notable matemática francesa Sophie Germain, enseña cómo construir una clave indescifrable y una manera gráfica de multiplicar, y llega a la conclusión de que «El Quijote de la Mancha» (y otros libros) caben en una varilla de un metro de largo.

En el último capítulo del libro están las soluciones y las detalladas explicaciones para todas las dudas y cuestiones que pudieron surgir a lo largo de la lectura. Pero el autor insiste una y otra vez, en cada propuesta, que es bueno detenerse y ejercitar las neuronas: «Ahora le toca a usted. Si no, lea la página de las soluciones (pero, como siempre, ¿qué gracia tendría sin haberlo pensado? ¿No era ésa la idea, acaso?)».

El anteriormente mencionado Golombek escribe: «Leer a Adrián es más bien escucharlo, sentir las pausas, las comas, las inflexiones. Efectivamente: les aseguro que el texto inicial es aún más ‘oral’, con multitudes de negritas, bastardillas, mayúsculas, signos admirables y preguntones. Es como tener al autor en un café leyéndonos ­o mejor todavía, contándonos, frente a un pizarrón­ cada una de las frases, cada uno de los misterios».

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