LIBROS

El cuaderno verde del Che

En «El cuaderno verde del Che», el escritor e investigador hispano mexicano Francisco Ignacio Taibo ­quien también prologó este libro- compila los sesenta y nueve poemas de cabecera del guerrillero argentino Ernesto Guevara.

Este volumen es una pieza indispensable para interpretar y decodificar la más íntima sensibilidad del Che, cuya personalidad era una armónica mixtura entre la inclaudicable dureza del combatiente y la indispensable ternura del humanista.

Como lo comentó el propio Francisco «Paco» Ignacio Taibo en un extenso reportaje concedido a LA REPUBLICA en setiembre pasado, el libro es el resultado de una extensa investigación.

En el decurso de la pesquisa, el escritor analizó un conjunto de manuscritos que le fueron entregados por los editores, logrando determinar que se trataba de la letra de Ernesto Guevara.

Pese a que los autores de los textos no estaban identificados, el escritor hispano mexicano -que es un profundo conocedor del personaje- logró discernir que se trataba de poemas de Nicolás Guillén, César Vallejo, Pablo Neruda y León Felipe.

Sin embargo, para completar el trabajo, debió consultar las obras completas de todos ellos, lo que naturalmente le insumió un considerable tiempo.

Taibo arribó a la inexorable conclusión que las composiciones poéticas habían sido copiadas y no memorizadas por el héroe latinoamericano, ya que la estructura y la puntuación coincidían plenamente con los originales.

El cuaderno de tapas verdes que atesora los 69 poemas de los cuatro emblemáticos escritores, fue hallado hace cuarenta años en Bolivia, por los tres rangers y el agente de la CIA que se apropiaron de la mochila del guerrillero asesinado.

Mientras el botín más codiciado fue obviamente el diario de Guevara que reconstruye su efímera y frustrada gesta insurgente de once meses, el libro verde no concitó un mayor interés.

Incluso, inicialmente, se llegó a esbozar la hipótesis de que la autoría de las poesías fuera del propio Che, quien cultivó como aficionado este género literario, aunque él mismo admitía que su producción no era de buena calidad ni merecía ser publicada.

El tiempo se encargó de develar que esos escritos condensaban los gustos literarios del guerrillero, en una suerte de sensible antología personal.

Aunque los textos están presentados en el orden en el cual fueron copiados y registrados por el dueño original del cuaderno y no separados por autor, la lectura se torna igualmente fluida y sumamente enriquecedora.

Se trata, obviamente, de cuatro referentes insoslayables de la literatura hispanohablante contemporánea, cuyo denominador común fue su alto grado de compromiso político y social con su tiempo histórico y las causas populares.

Por ende, no es extraño que hayan integrado la nómina de autores preferidos del combatiente argentino, quien siempre fue un ávido lector y consumidor de literatura testimonial.

El peruano César Vallejo, una de las plumas más innovadoras de la poesía del siglo XX, es dueño de una producción de un profundo sentido humanista.

Su escritura condensa la fuerte conmoción del autor por la injusticia social imperante, la explotación del trabajador y la segregación del indígena. La mayoría de los textos incluidos en esta antología íntima, trasuntan realmente era suerte de rebelión creativa.

Por ejemplo, en «Los heraldos negros», Vallejo recurre a un verso frontal e incisivo, para denunciar las fatalidades y las injusticias de las cuales da cuenta recurrentemente en su obra.

Esa persistente sensación de desencanto visceral está también presente en «Agape» y «La cena miserable», que convocan a la reflexión en torno a la muerte, el olvido, la indiferencia, las incertidumbres y las miserias humanas.

Por su parte, «Los dados eternos» es un potente discurso crítico en torno al silencio de Dios, los dolores y las peores desventuras humanas.

En tanto, «Los pasos lejanos» es una composición de trazo eminentemente nostálgico, que trasunta las tribulaciones del autor acerca de temas tan sensibles y a menudo traumáticos como la soledad, la pérdida de la infancia, los afectos y todo lo realmente inexorable.

Esa sensibilidad vallejiana de estética elegíaca e intimista, también está presente en otros poemas referentes, como «A mi hermano Miguel» y «Esperjesia».

Finalmente, las poesías de «Trilce» conforman una prolongada cabalgata humanista de anversos y reversos, que indaga en torno al amor, la opresión y el tiempo.

La dimensión creativa del Premio Nobel de Literatura chileno Pablo Neruda ocupa naturalmente un sitial privilegiado en esta entrañable selección.

El amor y la denuncia política constituyen dos de los ejes vertebrales de la obra del célebre autor trasandino, que es, sin dudas, una de las plumas paradigmáticas de la literatura latinoamericana.

En tal sentido, «Farewell» es un auténtico canto a la emancipación y al amor libre, fugaz y sin amarras, que coincide con una ruptura afectiva del autor. No obstante, esa inexorable sensación de abandono no soslaya el recuerdo de lo vivido.

No es casual la inclusión en este libro verde de varios textos de «Veinte poemas de amor y una canción de desesperada», que es una auténtica epopeya creativa del laureado escritor trasandino.

Las composiciones sintetizan lo romántico y lo erótico, en un verso que impacta y conmueve por la belleza de las formas y la cuasi irreverente osadía de los lenguajes.

Estos poemas retratan elocuentemente la fugacidad de los amores del propio Neruda, el dolor de la pérdida y la implacabilidad de los recuerdos que golpean la memoria.

Ese amor de dimensiones trágicas asume una lacerante carnalidad y corporalidad en «Juntos nosotros» y aún en el memorable «Ritual de mis piernas».

En tanto, «Oda con un lamento» y «No hay olvido» trasuntan una suerte de romanticismo que también remite a lo fragilidad de lo efímero y al fantasma de la pérdida.

En «Un canto a Bolívar», el inconmensurable Neruda exhibe otra de sus más admiradas y admirables facetas creativas. Se trata de un poema combativo, que rinde homenaje al libertador americano y asume un discurso premonitorio que anticipa nuevas epopeyas emancipadoras.

La inclusión de varias piezas de su emblemático «Canto General» constituye otra experiencia de lectura realmente fascinante, que denuncia las atrocidades y el ultraje de la conquista de América.

Este es también un verso de resistencia y un homenaje al heroísmo de quienes regaron su sangre para combatir al invasor castellano.

Los poemas del inmenso escritor cubano Nicolás Guillén ­una de las voces referentes de la revolución- condensan naturalmente toda la pasión de la literatura costumbrista y de denuncia.

Los lenguajes, que rescatan la riqueza singular de la tradición oral, condenan sin eufemismos la explotación del negro, el hambre y el drama de los oprimidos.

Sin embargo, más allá de su mera dimensión testimonial, hay una permanente apelación al llamado de los ancestros, la identidad y el sentido de pertenencia.

Esta antología se completa con la reproducción de composiciones del poeta español y militante republicano León Felipe, que emprendió el camino del exilio para transformarse en un severo fiscal del autoritarismo que se apropió de su país natal.

El indudable virtuosismo de este escritor está presente en piezas inmortales como «Este orgulloso capitán de la historia», «La cruz y las túnicas vacías», «La tangente», «Dame tu oscura ostia» y «La gran aventura».

Estos poemas constituyen un corpus literario y discursivo que desafía permanentemente a los mitos y las creencias, las mentiras y las más inmorales traiciones.

Una de las piezas sin dudas más conmovedoras de su extensa producción es precisamente «La gran aventura», una suerte de homenaje al inmortal Quijote, paradigmático símbolo de batallas perdidas y virtudes ganadas.

De algún modo, el l
egendario caballero nacido de la profusa imaginación de Cervantes, guarda algunas significativas analogías con el propio guerrillero heroico, por sus valores humanos y su insobornable integridad ética.

«El libro verde del Che» es una antología indispensable, que en sus páginas condensa la indomeñable rebelión de la poesía de compromiso de cuatro autores excepcionales, más allá de la mera belleza de las formas literarias.

Esta obra resulta singularmente reveladora y retrata, en muy buena medida, las más íntimas emociones del Ernesto Guevara de carne y hueso, que, hace cuarenta años, inició su prolongado periplo rumbo a la inmortalidad. *

(Edición de Seix Barral)

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