Puentes cortados
La neurosis no tiene un solo dueño. Estamos inmersos en uno de esos ataques que llevan a ubicarnos en un área que no nos pertenece pero que por esas cosas extrañas que tiene la vida puede entroncarse con la televisión.
El sábado 10 registró uno de los momentos de indiferencia o de falta de compromiso de los informantes televisivos uruguayos. Si alguien quería saber algo de lo que ocurría tras los anuncios de los asambleístas de Gualeguaychú podía quedar en las sombras del «aquí no pasa nada». Todo, destacamos por ser sábado, día olvidado para las noticias.
Ningún canal abierto dedicó parte de su tiempo a contarnos qué sucedía en Fray Bentos con Botnia, esperando una nueva protesta de los vecinos de al lado. Vale admitir que si hubo enviados éstos no tuvieron oportunidad alguna de emitir señales esclarecedoras ya que nadie ni nada se veía desde el lado uruguayo.
Una ciudad en calma, un puente a lo lejos al que no se permitía acercarse y algunos vecinos tomando sol en las arenas del río Uruguay. No justificaba ningún corte de emisión, seguramente.
De ahí la traición. Quebramos la barrera y entramos a la fuerza en la teve cable y para peor en las coberturas que nos enviaban Crónica TV y Todo Noticias. Lo que fue un problema grande, por agravar nuestros síntomas de enfermedad que se acumulan desde hace más de dos años con las insolencias que suelen oírse del otro lado del río.
Un titular de la tarde de Crónicas marcaba la proximidad de una guerra, ya que nuestro país se había atrevido a cerrar las fronteras. Uruguay cerró las fronteras, decía. Dejaba de lado que sólo era un vallado en medio del puente que impedía pasar a los exaltados argentinos que querían llegar hasta nuestras calles y gritar lo que quisieran porque ellos eran intocables y dueños de la verdad. No se decía nada que los otros puentes, el de Paysandú y el de Salto, estaban abiertos. Total ¿ para que? Sí les bastaba mostrar alguna nota grabada a una vecina desbocada que insultaba al presidente Tabaré Vázquez, al pueblo uruguayo, a los finlandeses y a la terrible Botnia, capaces por ser parte de la secta Moon de querer envenenar a los miles de gualeguaychuenses que estaban ya muriendo por culpa de una columna de humo negro que escapaba de la chimenea central de la fábrica.
Todos los males estaban allí, era el fin de la vida porque desde ese momento, desde vómitos, mareos, apendicitis, hongos, callos y huesos quebrados tenían su causa. Nada les serviría si alguien se muriera de cáncer por ser fumador empedernido o de sida porque todo estaba allí en ese humo a 30 kilómetros de la ciudad.
TN, o sea Todo Noticias, con más calma, manejó toda la tarde la información del cierre de fronteras, en eso fue igual a Crónicas, o sea que Uruguay no dejaba pasar a nadie. A nadie se le ocurrió pensar, porque pensar gasta neuronas, que desde hace casi tres temporadas ellos tenían bloqueado el acceso a nuestro verano o a cualquier feriado largo. Sin duda, ellos no cerraban la frontera, apenas impedían pasar a la gente.
Por supuesto que TN manejaba todo el problema desde su punto de vista, como que todo comenzó con Tabaré en Chile y no con Néstor diciéndoles a los asambleístas que él siempre estaba de acuerdo con su causa. No debe criticarse eso. Cada uno tira para el rancho suyo. Pero la emisión de la culpa era siempre cabeza de todas las noticias.
Así vimos cómo a eso de las tres de la tarde, hora uruguaya, estaban gestionando el permiso para que la Gendarmería argentina, ubicada a un kilómetro y medio del puente, como disuasivo elemento a cualquier barbaridad, les dejase pasar a lo que ellos buscaban, que era acercarse al mismo puente y subir hasta el vallado en medio de la estructura para poder ver lo que desde allí no se veía, o sea la fábrica de Botnia. Esto, sin duda, era una gran derrota, llegar a protestar y no poder regodearse con la vista, o sea estar allí gritando consignas contra algo que no percibían.
Lo cierto es que poco después de las tres de la tarde lograron convencer a las autoridades y con ello pudieron iniciar el camino hacia el puente mismo. Un triunfo total, pensarían.
Y aquí la televisión argentina dejó registro de uno de los momentos tragicómicos mas disparatados que se vieran y oyeran. El cronista de TN que estaba en el lugar, hasta ese entonces bastante correcto por más parcial que fuera, se mandó una de las pifias más locas. Cuando los protestones marchaban lentamente hacia el puente, en su entusiasmo desmedido se le escapó, y esto textual y vale todo, una clara demostración de lo espontáneo del movimiento, cuando dijo: «Aquí inician la marcha, algunos caminando, otros a pie». Sí, leyó bien. Eran las 15.05 horas de Uruguay.
Después hay quienes son tan amargados que hablan de lo malos que son los periodistas uruguayos. Nadie es perfecto, se sabe. Joe E. Brown lo había dicho en «Una Eva y dos Adanes» cuando se enteraba que Jack Lemmon no era una mujer sino un hombre.
No sabemos si el cronista de TN sigue en Gualeguaychú o lo enviaron a Tierra del Fuego.
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