MUSICA Y SABORES EN EL SHERATON

El buen cantar y el buen comer de Rossini

Esta noche y el próximo jueves 25, en dos únicas funciones en el Ballroom del Sheraton de Montevideo, se presenta el espectáculo comestible o cena audible (como se prefiera); «La Mesa y la Cocina de Rossini». Se trata de la unión de el barítono Carlos Carzoglio, y un especialista en gastronomía, crítico y divulgador de su historia y arte, Hugo García Robles.

Pasajes de «El barbero de Sevilla» y «Guillermo Tell» serán algunas de las arias que desgranará esta noche Carzoglio entre muestras del recetario favorito de Rossini. En tanto, el carismático García Robles ilustrará sobre la historia de los platos, la vida de Rossini, y el inefable anecdotario que los rodeó.

Carlos Carzoglio es uno de los barítonos más destacados del medio. En 1995 fue becado por el Centro Cultural de Música y el Mozarteum Argentino para estudiar en la Ópera de la Bastilla en París, y en 1998 fue distinguido con el Premio Fraternidad a la Música otorgado por la BnaiBrith. Esta temporada se lo escuchó en Montevideo en la ópera «Carmen» del teatro Solís y el festival Brahms del Sodre, mientras que el año pasado sus actividades incluyeron la grabación de «La Bella Molinera» de Schubert para el sello Alpha Omega Music, junto Eduardo Fernández, además de conciertos en Hong Kong junto al pianista ruso Valerij Gerasimov del Teatro Bolshoi.

Célebre es la fascinación que ejercía el buen comer en Gioachino Rossini, uno de los compositores más grandes del repertorio operístico universal, y un apasionado por la buena mesa. Volvía locos a los chefs de los restaurants que pisara con sus demandas y sugerencias, y acostumbraba celebrar tenidas ­comilonas suena más rústico, pero es parecido-, sabatinas en su casa parisina a las que invitaba a eminentes intelectuales, artistas de la época y algunos «celebrities» como ser el príncipe Poniatowski, el Barón Rothschild, el Barón Haussmann, el escritor Alejandro Dumas y los chefs Anthelme Brillast-Savarin y Careme. Aproximadas unas 60 recetas componen el más célebre «libro de Rossini», entre ellas los famosos canelones; los tournedos con trufas, el consomé, la minestra, el vellutato, el filetti di sogliola y la spuma di prosciutto e pollo: todo «alla Rossini», por supuesto.

Llama la atención a los biógrafos que en determinado momento de su vida, y aún joven, Rossini dejó de componer. Parece que una vez cosechados los frutos materiales de su talento musical, Rossini eligió dedicarse por completo a su pasión, que muchas veces definió, era «la verdadera». Tenía solo 37 años cuando dejó de escribir música, y durante los siguientes 39 años restantes de su vida, se dedicó a cocinar…y comer.

Para informarse sobre el espectáculo de esta noche y el jueves que viene se puede consultar al 7102121. *

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