Vigencias y falencias de un clásico nuestro
Nada ocurre en la escena, salvo la angustiosa visión de un jinete reconocido pero solitario; todo se nos cuenta, se nos informa, se nos dice. Guerra y paz llegan por mensajeros. Al fin, cuando Goya dice «¡Basta de leones!», condena la guerra, en forma verbal y dolorida; pero mucho más elocuente, por su devastadora ambigüedad, fue la gran escena del sacrificio de la oveja por el niño, que tanto dice sobre los nefastos efectos de la guerra y sus fatales antecedentes. Algo antes Gumersindo trató de impedir, con fuertes argumentos, que Julián fuera a la guerra: la ceguera del «león» había mejorado su lucidez, y ya no está tan seguro ni es tan firme en sus convicciones. Hay una visión contemporánea de las revoluciones, quizás inspirada en el horror y las consecuencias de la guerra, que resuelve demasiado fácilmente el problema. La guerra civil de 1904 pudo evitarse si hubieran negociado Batlle con Saravia, sin los «dotores» de por medio; sus motivos (la Jefatura de Policía de San José, según el doctor Julio Ma. Sanguinetti). fueron nimios. Pero ¿qué debió hacer Schusnigg en su entrevista con Hitler de 1938? La dictadura de Pacheco Areco, ¿no justificó el ejercicio del jeffersoniano «derecho de resistencia a la opresión»? Ese «¡Basta de leones!», tan radicalmente opuesto a la actual euforia bélica de los líderes del mundo, desvaloriza la historia pasada; pero también, como su consecuencia, la presente. Desconoce los heroísmos de antaño, tanto como sus reprobables páginas de horror y crueldad; ignora la abnegación, el dolor de las separaciones, la vida en constante peligro de quienes creyeron luchar, y lucharon, por un futuro mejor.
=La puesta en escena de Ruben Yánez hizo honor al clásico, llevándolo con claridad y fuerza a sus elementos, conflictos, crisis, definiciones y revelaciones. Tuvo en Galbiati un intérprete que dio todos los matices del viejo caudillo ciego, bien secundado por Pepe Vázquez e Isabel Legarra. Fue una revelación el niño Nicolás Martín, de clara y hermosa dicción y una actuación sin una sola duda, sin un solo error. *
EL LEON CIEGO, de Ernesto Herrera, por la Comedia Nacional, con Catherina Pascale, Cristina Machado, Isabel Legarra, Pepe Vázquez, Nicolás Martín, Daniel Spinno Lara, Delfi Galbiati y Oscar Serra. Escenografía y vestuario de Hugo Millán, iluminación de Eduardo Guerrero, música de Daniel Viglietti, dirección de Ruben Yánez. Estreno del 13 de octubre, teatro Solís.
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