Hum: culto a los gozos y las sombras
El nuevo sello editorial Hum surge como fresca novedad en el panorama de las letras uruguayas. Lo hace con calidad, pero además con algo de atrevimiento implícito, consagrado a editar textos de narrativa breve de algunos de los autores más interesantes, podría decirse que subterráneos y emergentes de tal panorama. Novedad responsable pues, ante una andanada prolífica autoral que requería de imprimirse en letras de molde.
Los primeros títulos y autores que acomete Hum en su tarea, resultan afortunados.
Ercole Lissardi abre el fuego con «Los secretos de Romina Lucas». Esta novela es la primera parte de una trilogía sobre la infidelidad. Se presenta como una comedia dramática de fuerte contenido erótico, protagonizada (con un explícito descaro que pone énfasis en ello) «por Ercole Lissardi, Romina Lucas y gran elenco». La protagonista, Romina, se cruza con el autor/narrador cuando está a punto de morir al volante de su Renault, tras lo cual aparece en lúbricas evocaciones de la frondosa imaginación de éste. El protagonista narrador hace de ese encuentro una obsesión, y emprende una investigación que incluye frenéticas experiencias sexuales con distintas mujeres.
Ercole Lissardi , nació en Montevideo en 1950. Estuvo exiliado en París, y luego en México, donde ejerció la docencia de guión cinematográfico en la UNAM. El es un librero y quizá por ello, y por lo «chico» y reprimido sexual que es genéricamente Uruguay (ya no el «panorama literario» o de la crítica), por un tiempo se parapetó tras un seudónimo. Escribió sin firmar con su nombre siete libros de un estilo que se (des) calificó en su momento por la crítica local como «de alto contenido erótico», a partir de lo cual fue acusado de pornógrafo. Lissardi fue acusado algunas cosas quizá peores a oídos de un autor: vacuidad prosística, insolvencia narrativa. Publicados desde 1995, algunos de sus libros fueron «Aurora lunar», «Últimas conversaciones con el fauno», «Interlunio», «Interludio», «Evangelio para el fin de los tiempos», «El amante espléndido», y «Acerca de la naturaleza de los faunos».
«En el corazón de las ficciones de Lissardi se encuentra la contradicción, inherente a nuestra civilización, entre el amor puro y el impulso fáunico», se dijo también, en su defensa. Ha lugar. Que a un escritor volcado al erotismo, o tal tónica para «contar», lo insulten o descalifiquen desde un habitual centrismo intelectual reprimido latino, peca más que de descripción del ofendido que de insulto, pues, y en definitiva es imposible de ofender (al aludido). Lo interesante es que Lissardi hoy, según transmite su editor, se declara decidido a dar la cara y salir a defender su literatura, muchas veces tildada de «facilonga y liviana», además de descrita como «pornografía».
Lo bueno es que la nómina de narradores de acá a fin de año de Hum incluye títulos que auguran más sordidez, revuelo y tumulto y oscuridad y enigmas y barroquismo aún: ya el «Gran ensayo sobre Baudelaire», de Felipe Polleri, «Mujeres», de Elvio Gandolfo, «Pogo», de Daniel Mella, «Portland», de Alejandro Ferreiro. Y otros imperdibles que están en rotativas.
«Este sello oficialmente empieza a existir el pasado 1º de octubre», cuenta su responsable Martín Fernández Buffoni, antes vinculado a la editorial Artefato que editara el año pasado algunos títulos de la nueva dramaturgia joven uruguaya fundamentales, como los reunidos en la colección «Serie interenciones, del escenario al papel»: «Mi muñequita (la farsa)», de Gabriel Calderón, «Una cita con Calígula», de Roberto Suárez, «Yocasta», de Mariana Percovich, «Prometeo y la jarra de Pandora», de Carlos Rehermann, y «Don Juan», de Marianella Morena. *
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