"Los músicos tocamos con la ropa de los muertos"
Con una trayectoria cultural de 70 años, el Servicio Oficial de Difusión de Radiotelevisión y Espectáculos (Sodre) cuenta con cuatro cuerpos oficiales estables; orquesta sinfónica, bailarines, conjunto de cámara y coro. Hace unos días la orquesta de la Ossodre apareció en uno de los conciertos del Festival Brahms en el Radisson vestida de «calle»; championes y vaqueros, en contraposición al habitual frac y moñita con que se visten para tocar. Esa fue una de las medidas de protesta que se sumó a la lectura de una carta dirigida al público que exponía los conflictos que enfrentan a los artistas con las autoridades.
La protesta en el Radisson fue seguida de una asamblea de Afusodre -que nuclea a músicos, artistas, y administrativos- en la que se resolvió pedir la renuncia del presidente del Consejo Directivo, el violinista Jorge Risi, quien había asumido tras el fallecimiento de Nelly Goitiño. Ayer se entregó una carta documento donde se establecen 15 días de plazo para que los reclamos sean encarados (ver recuadro).
LA REPUBLICA dialogó con el presidente de Afusodre, el trombonista Raúl Saavedra, quien admitió que las relaciones entre Afusodre y el Consejo Directivo, están degradadas.
«El petitorio de renuncia del presidente Jorge Rissi tiene un carácter ético que no registra antecedentes en la historia del Sodre.
Los factores desencadenantes vienen de larga data, pero hicieron eclosión en el Radisson. Allí la orquesta descubrió al llegar que no se había dispuesto espacio suficiente para los músicos, que faltaba luz, no se podían leer las partituras…fijate que un trombón ¡está a un metro del atril!-, y no se habían tomado previsiones elementales para ofrecer un espectáculo digno. Al solicitarse la presencia de alguien responsable, ninguno se encontraba en el país. Todos estaban de viaje, o licencia. Sergio Pereira, director de espectáculos del Sodre, estaba en Brasil. El jefe de iluminación estaba de licencia en México, con una comparsa. Pero nadie se había ido sin avisar. Era un caos…avalado. Ello motivó que los músicos, reunidos en improvisada asamblea, decidiéramos hacer públicas reivindicaciones de hace mucho tiempo».
Omisión y carencias
A la pauperización en múltiples frentes, se suma la omisión de las actuales autoridades. Según el gremio, en 90 días, el presidente faltó 55. Saavedra destaca al presidente Risi como un músico valiosísimo que le merece el mayor respeto, pero especifica «estamos hablando de gestión, responsabilidad. Se veía venir que según el acuerdo al nombrarlo, que era no dejar de lado compromisos personales, se iba a complicar aún más una situación caótica del Sodre que se arrastra hace tiempo».
Los reclamos pasan por varios frentes. Falta «de todo» y sobran «cosas rotas». Desde sillas y atriles, a un sitio fijo para ensayar (la orquesta ensaya en el Plazafuerte Hotel) y otro para actuar (la ex Sala Brunet de 18 de Julio, devenida Auditorio Sodre, fue cerrada para algunas reformas…hace ya dos años). Se deben pedir instrumentos prestados, porque no se compran. «No tenemos tuba, que vale 14 mil dólares. Tenemos que estar pidiendo una prestada de onda a la Escuela Universitaria de Música». Hay músicos ejecutantes que ingresaron a la orquesta mediante concurso en 2000 y 2003, «pero no fueron nombrados oficialmente, y cobran en forma atrasada e irregular permanente».
El dirigente recuerda una confesión ejemplar con que él resumió las carencias del organismo a la ex presidenta del Sodre, Nelly Goitiño: «los fracs tienen 50 años, van pasando de generación en generación. Se muere un músico y a los 15 días estamos probándonos su ropa». Saavedra raconta que a lo largo de distintos períodos de gobierno se ha politizado la misión cultural del Sodre. El problema cuando se politiza el arte y sus avatares, sostiene, «es que se puede caer en interpretar una situación problemática genuina con el ‘ocasionarle problemas al gobierno de turno’. Mucha gente nos dice ‘ah, lo que no le hicieron a ex presidentes del Sodre de gobiernos conservadores se lo hacen a este gobierno’. Pero yo o cualquier portavoz, precisamente a un ‘gobierno compañero’, tengo el deber de exigirle más».
Los artistas, defiende el dirigente, «son profesionales que como cualquiera, requieren de insumos y condiciones de trabajo, sean cuerdas para sus violines, escenarios iluminados o ropa de trabajo digna.
Esto no es nuevo, no nos pasa ahora. El Sodre está haciendo agua por todos lados, y no podemos más». *
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