La película uruguaya "Matar a todos", sobre el caso Berríos, impacta en San Sebastián
«Estoy hablando de una revisión del pasado para mirar al futuro», aseguró el director en una rueda de prensa posterior al pase de la cinta en la sección oficial a concurso del 55 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que se celebra hasta el sábado.
«El concepto de ‘la verdad duele, pero cura’ que dice uno de los personajes tiene implícita la idea de futuro», señaló Schroeder, cuya película tiene de fondo el famoso Plan Cóndor, orquestado por varias dictaduras latinoamericanas para hacer desaparecer a opositores. «Matar a todos» relata la historia de Julia (Roxana Blanco), una asistente de un juez uruguayo que trata de descubrir qué hay tras la desaparición de un hombre, llamado Berríos, que había acudido a la Policía denunciando que querían matarlo.
Según avance en el caso, Julia se irá dando cuenta de que la propia Policía ha hecho desaparecer cualquier indicio de este hombre, que resulta ser un bioquímico que trabajaba en secreto para Pinochet, y que los militares uruguayos, entre ellos su padre, el general Gudari, y su hermano, Iván intentan que no siga adelante.
El filme recrea el caso de Eugenio Berríos, químico de la DINA, la temible policía política de Pinochet, asesinado en 1993 en Uruguay, para impedir que declarara en un juicio por el asesinato en Washington del ex ministro de Defensa chileno Orlando Letelier.
«La película aborda el desafío de buscar los límites entre la ficción y la realidad de la manera más segura posible», afirmó Schroeder, que decidió hacer su película como un thriller para dar mayor universalidad a su historia.
«La película pretende trascender la frontera de las víctimas y los protagonistas, es decir, el género ‘thriller’ propone universalizar estos relatos» para que el espectador se acerque de otra manera a aquel periodo de la historia latinoamericana, afirmó Schroeder, director de la Escuela de Cine de la Universidad ARCIS.
El director uruguayo reconoce que esta película es también «un acto de sanación individual». «Conocí la prisión política y la muerte de seres muy cercanos por las peores circunstancias de la historia política reciente del Cono Sur», alega.
Para esta catarsis, Schroeder ha contado con un gran elenco de actores argentinos, uruguayos y chilenos como Roxana Blanco, Claudio Arredondo, Darío Grandinetti, César Troncoso y Walter Reyno.
Blanco recuerda que para meterse en la piel de Julia, primero trató de hablar con jueces y acercarse al caso Berrío. Pero luego «me di cuenta de que prefería ir hacia dentro», ya que los problemas de Julia son más «familiares, es una historia más personal, de sanación personal, que está como fuera de conflictos de una sociedad».
A pesar del tema que propone para su filme, Schroeder aseguró que no tuvo ningún problema para rodar, sino que, al contrario, la película se pudo realizar gracias a la financiación que permitió el hecho de ir ganando varios premios «que hablan de un marco histórico que es completamente distinto (en referencia a la democracia). Hoy, la revisión histórica es una posibilidad».
La película aún no tiene fecha para su estreno ni en salas de América ni de Europa. *
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