Quinteto de un formidable trompetista
Lo acompañarán Donny McCaslin (saxo tenor), Uri Caine (piano Fender Rhodes), Clarence Penn (batería) y el contrabajista Eric Revis, quien ha sustituido a último momento a James Genus. Los cinco presentarán su reciente álbum «Live at the jazz standard», editado hace tres meses por el sello Koch Records y que es una versión abreviada de una gigantesca edición de doce CD producida por Greenleaf Music.
En efecto, el quinteto (con Genus en contrabajo) estuvo seis noches seguidas en el club Jazz Standard de New York, del 5 al 10 de diciembre del año pasado. Esas actuaciones fueron jazzísticamente tan satisfactorias, que Greenleaf Music no dudó en lanzar al mercado la totalidad de las grabaciones efectuadas. El precio de la caja no estuvo al alcance de todos los interesados, por lo que se autorizó a Koch Records a editar dos CD con dieciséis de aquellas versiones.
Lo que se escucha en ellas es espléndido, de principio a fin, y faculta esperar una joya de jazz de altos quilates en el Solís. Douglas toca aquí la corneta en lugar de su habitual trompeta y la áurea sonoridad que obtiene es deslumbrante. Su fraseo es de una claridad excepcional, mostrando que su técnica le permite resolver cualquier idea musical que se le pase por la cabeza. Tiene pasajes vertiginosos a la Clifford Brown, o largas notas suspendidas al estilo Miles Davis, o puede ser tan delicado y concentrado como un Art Farmer o recordar el fraseo libre de Don Cherry. Siempre es elegante, sopla con autoridad, y la armoniosa cadencia de sus líneas melódicas nunca lo abandona.
Todos los temas son de su autoría. Nada complicados, son vehículos ideales para que él y sus colegas desenvuelvan cómodamente sus improvisaciones. «War room» sigue la onda Masada de John Zorn, «October surprise» tiene swing con su moderno dixieland, «The next phase» revela un clima un tanto ominoso, «Indian point» es una tierna y dulce balada. La variedad que exhiben es la señal de la diversidad de caminos que transita el compositor y que ha dado lugar para que se lo definiera como un «inclasificable». A lo largo de su trayectoria, Douglas ha demostrado que no se acopla a un estilo jazzístico determinado y que sabe viajar por el hard-bop, el free jazz, el funk, el soul, la música culta y los ritmos latinos.
El quinteto armoniza a la perfección y muestra un impecable trabajo de equipo. La intensidad que llega al oyente surge del poderoso sentimiento que aportan los músicos y no del impulso frenético de la ejecución y tampoco por tocar mil notas por compás. Uri Caine digita su piano eléctrico con buen gusto, Donny McCaslin se luce con la sonoridad y el fraseo cercanos a Joe Henderson, el contrabajo de James Genus es apreciable, aunque no está muy bien grabado, y Clarence Penn es un lujo de baterista, tanto en la fuerza del acompañamiento como en los solos, en los que recuerda a Max Roach.
Hasta el domingo 7 de octubre los precios que rigen fluctúan entre los $ 800 las plateas y palcos bajos y $ 400 los asientos de cazuela y paraíso. A partir del lunes 8, irán de $ 1.000 hasta $ 500, respectivamente. Hay descuentos especiales que se pueden consultar en boleterías del Teatro Solís, todos los días de 15 a 21 horas. Las entradas pueden adquirirse también en los locales de la Red UTS, Palacio de la Música, CD Warehouse y RedPagos hasta el día anterior al concierto. *
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