El libro verde del Che, un hallazgo

-Volvemos a Ernesto Guevara. ¿Cómo es la historia del Libro Verde del Che?

-Un día, el responsable de la editorial de Planeta de México puso en mis manos una cantidad de fotocopias y me preguntó qué era ese material. Al abrir el paquete, yo percibí claramente que se trataba de manuscritos con la letra del Che.

Fui a mi archivo, lo que me permitió comprobar que se trataba efectivamente de la letra del Che. Cotejé cartas, escritos en márgenes del libro e incluso el Diario de Bolivia.

-¿Descubriste que se trataba del Cuaderno Verde?

-Yo ya había escrito sobre el Cuaderno Verde en la biografía y tenía claro cuál era su historia.

Cuando cayó el Che en Bolivia, tres rangers bolivianos y un agente de la CIA se apropiaron de los diarios del Che, de los mapas y de las comunicaciones con Cuba.

Además, encontraron un cuaderno de tapas verdes comprado en un país africano, donde el Che había escrito varios poemas.

Entonces, corrieron rumores que eran poemas del propio Che, ya que él había escrito poesía, aunque no le gustaba porque alegaba que era muy mala.

-¿No se podía identificar si se trataba de poemas de otros autores?

-A primera vista, no. Sucede que no estaban identificados. Los había transformado en anónimos, quizás por un gesto de coquetería cultural.

Lo que hizo el Che fue una antología personal, que guardó en su mochila, que aparentemente pesaba toneladas.

De un total de sesenta y seis poemas logré identificar, esa misma noche, los primeros quince: cuatro de Nicolás Guillén, tres o cuatro de César Vallejo, cuatro o cinco de Neruda y dos que, seguramente, eran de León Felipe. Con el tiempo y luego de consultar las obras completas de los cuatro autores, llegué a la conclusión que los había copiado, porque es imposible memorizar la estructura y la puntuación original. *

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