Digna embajadora y primera vedette oriental
«Claudita» -como la bautizó la «enana Feudale»-, fue eliminada anteanoche de las galas de ‘Showmatch’ que emite Teledoce en nuestro país, con un 51% de los votos del público. Y lo hizo con la emoción de la renuncia, llorando pero digna, y agradeciendo la oportunidad de competir.
La diva uruguaya Claudia Fernández participaba simultáneamente de los segmentos ‘Bailando por un sueño’ y ‘Patinando por un sueño’ del programa de Marcelo Tinelli, lo que la había llevado a arduas semanas de ensayos dobles, que se superpusieron a sus intensas actividades tanto en la conducción del programa ‘Fan’ de canal 10, como en la obra de teatro ‘El champán las pone mimosas’ en la que participa en Argentina.
Resultó preferida por el público la participante Rocío Marengo -rubia sosa extrema entre el tándem de rubias sosas del programa-, quien ganó notoriedad recientemente por el impacto de un curioso pseudo-hit pélvico-musical titulado ‘El baile del Koala’, simultáneo a su asombroso desconocimiento de geografía que la llevó a adjudicar muy creativamente capitales europeas. Previamente, las participantes Carla Conte, Paula Robles (esposa de Tinelli) y Catherine Fulop habían sido salvadas por el jurado.
Con este resultado, de aquí a las próximas semanas quedan ya 10 parejas en competición. Habrá quien lo lamente, habrá quien no, pero ya no quedan participantes uruguayos en el concurso que ha arrasado con los ratings en el Río de la Plata. Puede aseverarse que es más que digno el papel que han hecho los compatriotas allí.
Cabe recordar que Javier Rojas, bailarín de varias temporadas de espectáculos de la compañía DK Dance, dejó bien parado el orgullo nacional con la dupla que conformó junto a la «Reina de las Papeleras» Evangelina Carrozo, así como con las réplicas consideradas «atrevidas» por el presidente del jurado Gerardo Sofovich, quien lo calificara de «soberbio» por patalear un par de fallos. La súbita estrella Abigail -hoy en un pico de demanda laboral y mediática local-, también bailó bien, y dejó un excelente recuerdo.
En cuanto a Fernández, la primer vedette oriental, sin dudas dio cátedra de baile y profesionalismo viniendo de una carrera mucho más breve y menos experiente que varias de sus competidoras, además de lucir radiante, simpática y fresca en cada participación.
Quizá en algo ayudó el apoyo de Moria Casán, quien insinuó públicamente que la uruguaya podría ser «su sucesora» en el reinado de la revista porteña. Lo cierto es que nuestra diva de exportación aprendió los códigos que imperan allí enfrente, aplicó humor, y pese a cierta discriminación, con su destacable aplomo, demostró ser embajadora eficiente de ese circo colorido, estridente y sensual, nada ajeno a la pavada, la hipocresía, y la ambición que se especta tan crítica como hipnóticamente desde este lado del charco. *
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