Serrat presenta sus "cansiones"

Esconder la mierda debajo de la alfombra no ayuda para nada

Tras los abrazos, saludos, e intercambio de opiniones personales y bajo un cielo gris que permanecía cubriéndolo todo a pesar de que la lluvia había cesado una hora antes, Serrat mostró una vez más esa personalidad insustituíble que, junto a su arte, le ha transformado en una referencia ética para millones de personas en todo el mundo.

La charla que discurrió entre flashes de fotógrafos aficcionados y fue atentamente seguida por quienes lograron ingresar al recinto reservado, se centró en el disco que presentará esta noche y en las razones que le llevaron a donar parte de la recaudación a la comisión pro construcción del Memorial de los Detenidos Desaparecidos que se erigirá en la barriada del Cerro.

«En esta comisión hay dos músicos uruguayos a quienes conozco, Ruben Rada y el Sabalero, José Carbajal. Siempre pensé que la memoria es algo absolutamente fundamental para todo ciudadano que no quiera perder el rumbo y evidentemente la memoria colectiva es fundamental para un país que quiera tener en algo claro cuál es su futuro», comenzó diciendo Serrat. «Es imposible abrir la puerta del futuro sin tener muy claro el presente y el pasado de nuestra memoria».

Sin pelos en la lengua y con su acostumbrada elocuencia, sazonada por un carisma irreprochable y una ternura a flor de labios, el catalán afirmó: «Creo que la verdad nos hace libres. Esconder la mierda debajo de la alfombra no ayuda para nada, ni a este pueblo, ni a ningún pueblo del mundo para poder avanzar en el futuro. Seguramente ayudará a los canallas a poder escudarse en estas historias y a poder esconder sus canalladas. Pero a un pueblo lo único que le ayuda es la claridad, la limpieza. Y esto, a veces es doloroso, esto a veces es difícil, esto a veces es incómodo, especialmente para la clase política, porque tiene que manejarse con grandes dificultades. Y reconozco que es incómodo. Lo sé, y agradezco que sean capaces de pasar por encima de su incomodidad, a sabiendas de que solamente la limpieza, la higiene, el ventilar la casa y poner las cosas sobre la mesa, les dará a nuestros hijos la posibilidad de tener un país mucho más claro, mucho más de todos y mucho más libre».

Durante su estadía de cuarenta y ocho horas en nuestro país, visitará a algunos amigos uruguayos. «No voy a decir quiénes son, entre otras cosas por respeto a ellos y por respeto a mí. Por respeto al placer que siempre tiene el poder recuperar estas relaciones que a pesar de la distancia uno mantiene. Algunos tienen la mala costumbre de viajar, de no estar cuando yo llego –dijo entre risas y en tono de franca broma–. Se que Eduardo (Galeano) no está, pero yo lo veo mucho por Europa».

Respecto a Mario Benedetti, quien recibió hace dos días el Premio Planeta a su trayectoria en la ciudad de Buenos Aires, Serrat afirmó que «no querer a Mario es muy difícil. Es una persona entrañable, dulce, tán sólida como generosa, tan rigurosa como cariñosa».

Recordando a otros amigos y a otros poetas, Serrat se lamentó que la muerte de un gran amigo, el poeta español José Agustín Goitisolo (Palabras para Julia y Erase una vez, entre otros célebres textos) pasó muy desapercibida «al igual que su vida». «Fue un poeta muy sencillo, un poeta de la poesía y no del espectáculo poético y por encima de cualquier cosa fue un ser humano que solamente aquellos que tuvimos el privilegio de ser su amigos conocemos cuáles fueron sus grandes dimensiones».

Días pasados pudo verse al cantautor catalán en la manifestación que en Buenos Aires los argentinos realizaron en rechazo a la ETA. Allí estaba acompañado por otro español, en este caso el asturiano Víctor Manuel San José Sánchez que se encontraba en la capital argentina visitando a su esposa la actriz y cantante madrileña Ana Belén que está filmando allí escenas de una película.

«Ellos son mis amigos, con quienes compartimos muchas cosas. El ejercicio laboral de la gira con el espectáculo que llamamos «El gusto es nuestro» no ha hecho otra cosa que reforzar esos lazos de amistad que vienen de larga data.

Refiriéndose al flamante disco Cansiones y a varios de los autores que integran la placa, Serrat recordó que Violeta Parra, de quién realiza Mazúrquica modérnica, «es un eje fundamental de la música popular en el mundo. Violeta como autora, Violeta como folclorista, como artesana, Violeta como ser humano. Violeta fue un ser excepcional que se produce muy de tanto en tanto».

El disco contiene dos tangos argentinos y sin embargo no aparece una figura mayor como Atahualpa Yupanqui de quien tambien tenía canciones en la preselección, entre los veinte temas que tenía para el descarte final hasta quedar en catorce. Serrat explicó entonces que por el resultado final del disco tuvo que descartar muchos temas. «No cabía todo y tuve que descartar. Los tangos están tratados de una forma muy personal. No es el tango canyengue compadrito sino que son dobles de los originales, no versiones que quizás, casi siempre pretenden buscar el tango canyengue. Yo pretendí rescatar en el de Manzi como en el de Discépolo y de los hermanos Expósito, textos muy hermosos. Y sobre todo de hacerlo sin necesidad de entrar, de apretar (en el sentido más tanguero de la palabra) y en cambio mantener todo el perfume del tango. La realización ha sido muy laboriosa pero parece muy sencilla. Todo lo que aparece sencillo, lo que da una apariencia de facilidad, de normalidad, de naturalidad suele ser un trabajo que está bien hecho».

Respecto a las razones que le llevaron a grabar este nuevo disco que hoy presentará a las 21.00 horas en el Velódromo Municipal con la producción de ZYX, Serrat dijo que es un trabajo que responde al «conocimiento que se profundiza en una relación de afecto y de participación, que ya tiene treinta años. Existe una relación en la que nos han ocurrido a todos suficientes cosas como para que sea una relación muy contrastada y dentro de todo lo que ha ocurrido, pues, está todo un mundo de música. Un mundo que forma una parte muy importante de mi vida, con unas historias que amo y que evidentemente hago mías y que en estos momentos después de haberlas cantado a lo largo de treinta años en todo tipo de lugares, sobre todo íntimos, en lugares cargados de amistad, de noches de vino, devuelvo en un disco.

La Llamada, el candombe uruguayo que grabé, es una canción muy antigua. Me pareció una canción muy digna de interpretarla. Estuve manejando otra serie de canciones, tu comprenderás que yo partí de un bruto de trescientas o quinientas canciones. No lo sé. Desde ahí fui haciendo una selección, o se fueron seleccionando solas. Una selección en la que no traté de hacer una antología. Podía hacer un planteamiento antológico pero no quise, ni tampoco quise hacer una selección de las canciones americanas que más me gustan. Ni tampoco quise hacer un reparto estalinista en que todo el mundo se sintiera representado y nadie pudiera sentirse ofendido. Quise hacer un disco que por él mismo tuviera una unidad. Que las canciones no funcionaran como elementos aislados sin que tuvieran una unidad. Elegí La Llamada porque me parece sobre todo una canción muy representativa del Uruguay. Podía haber optado por otro estilo, por ejemplo la payada. Podía ir por dos o tres caminos diferentes. Escogí este, seguramente porque traté de reflejar el aporte negro. Es muy importante en Uruguay especialmente en dos ámbitos: uno es la música y el otro el fútbol. Si no el orgullo patrio que es Obdulio Varela en estos momentos estaría en otro lugar y los brasileños no nos mirarían con el respeto con que nos miran si no fuera por los negros que hemos tenido jugando al fútbol –afirm
ó sintiéndose profundamente uruguayo– salvando la distancia, respetando a don Enzo (Francescoli) y a otros grandes blancos que el Uruguay ha producido. Pero sin duda, Obdulio Varela tiene mucho que ver en esto».

La Llamada cerrará la primera parte del espectáculo que Serrat esta noche brindará como un golpe directo a la sensibilidad de sus auditores.

Como en otras ocasiones, el cantautor destacó que hasta el momento ha tenido suerte, mucha suerte. Es algo más que suerte: una labor rigurosa, del hombre mediante una actitud ética y estética irreprochable. Y esta es la que propondrá disfrutar entre los uruguayos en una noche que seguramente será inolvidable. Nuevamente, bienvenido Joan.

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