Miniesculturas de italianos famosos
Durante milenios la escultura se definió como el arte de conformar un volumen. Con el paso de los siglos, las representaciones de personas y animales (los únicos temas posibles), aisladas o agrupadas, fueron adquiriendo dinamismo, en especial los períodos helenístico y barroco hasta comenzar a disolver la representación y la materia con los impresionistas (Rodin, Medardo Rosso) y evaporar todo rastro de figuración a partir de Marcel Duchamp- Villon y los cubistas. El abandono del pedestal y la estatuaria monumental, de los materiales nobles (mármol, bronce) y la incorporación de nuevos soportes (hierro, alambre, plástico, acero) y técnicas (soldadura autógena) derivaron hacia una nueva concepción incorporando el espacio real a la obra. Los constructivistas rusos y los dadaístas usaron objetos de la vida diaria alterando las concepciones tradicionales.
La escultura correspondió a las innovaciones en pintura. Un nuevo lenguaje se extendió por todos los países. Italia no permaneció ajena. A partir del futurismo, la herencia clásica, dejó de actuar. Pudo llegar a un punto muerto como creyó Arturo Martini, el gran innovador, pero después de la segunda posguerra surgió con revolucionaria energía creadora.
Pietro Consagra (1920-2005) trabajó el acero y la madera con perfiles planistas y abstractos de reciedumbre dramática en grandes composiciones y se convirtió en el maestro indiscutido de su generación. Pero en Pequeñas obras de arte de grandes maestros, actualmente exhibida en la Sala Carlos F. Sáez, organizada por la Fundación Sartirana Arte, presentada por la embajada de Italia y el Instituto Italiano de Cultura, Consagra está representado con finísimas piezas de acero, trabajadas como si fueran filigranas de sólido diseño y firmeza visual en su casi etérea densidad material (no es por acaso que la serie se denomina Sutilísima), con la incorporación de espacios delicados, en un alarde técnico y expresivo poco común. Agrega, trabajos en madera pintada simulando el mármol en una irónica referencia al pasado glorioso.
Los hermanos Pomodoro, de relevante actuación, están muy bien representados. Giò Pomodoro (1930-2002) se arriesga con el esmalte policromado y Arnaldo Pomodoro (1926) exhibe varios bronces, en el terreno del bajo relieve, poblados de pequeños signos como tabletas cuneiformes, característica de toda su producción. Agrega una pequeña calesita, de 1963, realizada en plata y piedras duras, montada sobre un espejo, giratoria, de ingeniosos recursos. El famoso pintor véneto Emilio Vedova (1919-2006), figura emblemática de la abstracción gestual, está representado con una pequeña caja de fósforo, pintada y con grafito, visible en el interior desde la base de espejo. Otros pintores, el genovés Eugenio Carmi (1920), campeón de la abstracción, y el romano radicado en Venecia, Virgilio Guidi ( (1891-1984), dejan constancia de su inventiva.
Menos conocidos fuera de Italia, son los restantes artistas. Trabajan en vidrio soplado, plata, madera, hueso, mármol, plexiglas, hierro, bronce y latón con extraordinario dominio del material y convicción expresiva. Es una exposición bienvenida. La escultura es un arte poco frecuentado por las exposiciones itinerantes y esta ofrece un panorama sintético, sin ser exhaustivo, de los creadores peninsulares. *
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