Irrupciones
Mario Levrero, cuyo verdadero nombre era Jorge Varlotta, nació en Montevideo en 1940 y falleció en agosto del 2004. Además, de escritor, fue fotógrafo, librero, guionista de cómics, humorista y redactor jefe de revistas de ingenio.
Su vasta producción literaria incluye las novelas «La ciudad» (1970), «París» (1980), «El lugar» (1984), «Dejen todo en mis manos» (1994), «El alma de Gardel» (1996) y «El discurso vacío» (1996).
También sobresalió en el relato, con títulos tan notorios como «La máquina de pensar en Gladys» (1970), «Todo el tiempo» (1982), «Aguas salobres» (1983), «Los muertos» (1986), «Espacios libres» (1987), «El portero y el otro» (1992), «Ya que estamos (2001)» y «Los carros de fuego» (2003).
En el año 2006, su obra póstuma, «La novela luminosa», ganó el Premio Bartolomé Hidalgo, máximo galardón a la calidad literaria que se otorga en nuestro país.
Además de su destacada actividad literaria, que lo situó como uno de los escritores más lúcidos e incisivos de su generación, Levrero publicó, bajo diversos seudónimos, guiones de historieta y textos humorísticos.
Como forma de contribuir a los diversos homenajes que conmemoraron los tres años de la desaparición física del ilustre creador, el Grupo Editorial Santillana editó «Irrupciones», que reúne las ciento veintiséis columnas periodísticas escritas y publicadas por Levrero entre el año 1996 y el 2000, en la revista Postdata.
Como suele suceder con los grandes autores, Mario Levrero no es tan conocido como debiera por la mayoría de los lectores. Esta compilación de textos, que va desde el análisis sociológico hasta la reflexión humorística, coadyuva a acercarnos al escritor en su faceta más cotidiana, sencilla y humana.
En esta obra, el talentoso narrador trasunta su particular visión en torno a la vida, mediante un humor a menudo mordaz, que discurre entre lo cotidiano y lo metafísico. Obviamente, el autor pone un particular énfasis en desnudar las contradicciones y las situaciones más irracionales.
Admirador de Lewis Carrol, el genial matemático inglés cultor del absurdo, que escribió «Alicia en el país de las maravillas», Levrero ensaya una aguda radiografía en torno a la realidad, las manías y las más humanas pasiones.
En estos textos, el autor corrobora su reconocida solvencia narrativa, que torna interesante incluso la anécdota más trivial.
Tomando distancia de la sociedad, ensaya un descarnado ejercicio crítico y hasta autocrítico, que nos permite reconocernos y hasta sentirnos culpables.
Aunque todas las columnas abordan diferentes temáticas, el conjunto del trabajo tiene un corpus literario que lo identifica.
La vejez, la globalización, la dificultad de adaptarse a un mundo sin valores morales e inquietudes intelectuales, la publicidad agresiva que viola el espacio privado, la frivolidad, la relación del autor con la gente en general, su actividad como escritor, sus manías, sus fobias, traumas, miedos y pasiones, son algunos de los tópicos más recurrentes de la obra.
Al concluir la lectura, podemos relacionar cada artículo con los demás, como si el autor los hubiera imbricado deliberadamente con el propósito de integrarlos a un libro.
«Irrupciones» nos permite reconocer al Mario Levrero cotidiano, reflexivo, sagaz, irónico y capaz de analizar y desmenuzar todos aquellos episodios y actitudes que suelen pasar inadvertidas.
Otro mérito de la obra es la recopilación de los dibujos que el escritor realizó mediante técnicas informáticas, los cuales conforman historias en sí mismas. *
(Editorial Alfaguara)
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