ENTREVISTA FERNANDO CABRERA: CANTAUTOR

Doble cita en la Sala Zitarrosa

Por la demanda de localidades para la función de las 21.00 horas, se agregó una segunda función a las 23.30 en la Sala Zitarrosa (18 de Julio 1012, 9017303), donde Fernando Cabrera estará acompañado por Federico Righi en bajo y Ricardo Gómez en batería. LA REPÚBLICA conversó con el bardo contemporáneo que esta noche hace ‘Bardo’ (Ayuí, 2006): el decimocuarto disco de su carrera.

 

–¿A quién alude en ‘Generación’ con «mis hijos van mis padres son»?

–Aludo al correr de las generaciones. Siento, por medio de esa canción, que tengo la edad de la ciudad, que nací en 1724 y que fui testigo y/o actor en todos estos años. A veces veo o siento a Montevideo de una manera topográfica, como si no hubiera todavía edificios, calles, plazas.

 

–¿Por qué cree que hay quien ha señalado que ‘Bardo’ es un disco típico suyo y también atípico?

–No lo sé. Pero me encanta la idea. Ojalá todos mis discos sean típicos y atípicos al mismo tiempo. Veo a ‘Bardo’ como integrante de un todo, que es el conjunto de mis canciones, no importa a cuál disco pertenezcan.

Según la Real Academia «bardo» es un poeta de la antigüedad celta, o un poeta heroico o lírico de cualquier época o país.

Puse ese título por las dos acepciones. Luego entendí que la segunda acepción -la más contemporánea de ruido o ‘despelote’- es un derivado de la primera, ya que en toda sociedad se le atribuye al poeta o al artista en general, un lugar marginal, un lugar de «loco».

 

–Le ha cantado incesantemente a la ciudad de Montevideo, ¿ por qué?

–Creo que le canto a un montón de cosas o temas y que a la hora de poner una escenografía elijo mi ciudad por ser la que mejor conozco. No creo que le cante específicamente a Montevideo. Ganas de vivir en otro sitio no tengo. Estoy muy cómodo aquí. Es un lugar desapercibido a nivel mundial. Eso le otorga una gran libertad y tranquilidad puesto que nadie nos mira. Algo parecido necesito yo para vivir: pasar desapercibido y estar tranquilo.

 

–¿Qué lugares disfruta de la ciudad?

–Lo que más me emociona es la Ciudad Vieja y otros sitios fundacionales como las chacras del Miguelete o la Aguada. Lo perdido o deteriorado forma parte de la realidad, así como lo nuevo. La transformación también es algo tradicional.

 

–¿Vive «despacio por las piedras» como dice su canción?

–Siempre pensé que la vida es larga. Y que es prudente repartir los acontecimientos de manera tal que no quememos todas las emociones y las cosas bellas muy temprano, en la juventud. Para eso es bueno tener control de la ansiedad y no apurarse. Vale decir, guardar algo siempre para mañana.

 

–A veces la prensa o el público le adjudica cierta dimensión un poco religiosa, conmovida por su lírica y sensibilidad. ¿Cómo le cae?

–A los 6 años comencé a hacer lo mismo que hago ahora: cantar canciones acompañado por la guitarra. Nunca me impuse como meta convertirme en un músico profesional, simplemente estaba en contacto con la música por amor, sin pensarlo. Otras personas me fueron acercando a la profesión. Hasta hoy sigo estando agradecido y sorprendido. Para mí, el hecho de que se me elogie en un medio, o que un colega hable bien de mí, sigue siendo una emoción muy fuerte y tiendo a descreer de dichos elogios. Si no fuera músico del modo que lo soy, igual estaría cerca de la música: sería utilero, o asistente en un estudio de grabación o intentaría tener un programa de radio, o tocaría la guitarra en los asados y reuniones de mis amigos.

 

–¿El artista es un trabajador como cualquier otro? ¿Cómo cree que los ven: íconos, una raza ególatra?

–Los artistas –esta es mi explicación– tienen una profesión que está sujeta a altos niveles de aprobación y halago, mientras que un panadero no recibe todos los días una felicitación por lo rico de su producto. Eso hace que el artista desarrolle, muchas veces de forma exagerada, su ego. Pero es la sociedad la que estimula ese ego. Yo trato de apartarme de esa situación, que tiende a la confusión de valores. Aunque también es cierto que los artistas proporcionan alimentos muy especiales que tienen que ver con las emociones y las almas, y eso es muy bien agradecido por los seres humanos, que no son sólo materia. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje