Una tragedia épica en la China medieval
En este filme el realizador confirma su indudable talento para mixturar los retratos humanos nada complacientes con el cine de acción de alto impacto visual, en una conjunción artística que le ha permitido ganar un sólido y justificado reconocimiento.
Como se recordará, Zhang Yimou debutó en 1987 con » Sorgo rojo», filme por el cual ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín.
El aclamado cineasta, que integra la denominada Quinta Generación del cine chino, que emergió luego de la Revolución Cultural, ha cimentado su carrera en una vasta producción artística que integran recordados títulos como «La semilla del crisantemo», «La linterna roja», «Vivir», «Ni uno menos», «El camino a casa», «Héroe» y » La casa de las dagas voladoras», entre otros.
«La maldición de la flor dorada», película ambientada en la China medieval del siglo X, durante la dinastía Tang, es una cruda radiografía de las álgidas intrigas de la familia imperial, salvajemente consumida por odios viscerales, ominosos secretos y ambiciones desmedidas.
No en vano el relato se desarrolla durante el denominado Festival de los Crisantemos. En este caso, la flor que suele estar asociada a las ceremonias fúnebres asume una dimensión claramente alegórica de lo que sucede en la peripecia de los personajes.
La historia, que está narrada con la habitual sensibilidad y el aliento épico que Yimou le suele imprimir a su cine, comienza cuando el emperador Ping (Chow Yun Fat) y su segundo hijo, el príncipe Jai (Jay Chou), regresan al palacio luego de tres años de ausencia.
En estas secuencias iniciales, que resultan cruciales para el desarrollo de la tragedia, el realizador construye una escenografía humana que contrasta los esplendores y la pompa de la ceremonia de bienvenida con los conflictos subyacentes.
Cuando se consuma el reencuentro con la emperatriz Fénix (Gong Li) y los príncipes Wan (Liu Ye) y Yu (Qin Junjie), comienza a aflorar el odio y la visceral lucha por el poder, que se insinúa a partir de los gestos y las actitudes de soterrada hipocresía, falsa lealtad y obsecuencia ritual.
Dentro del palacio se respira un clima tenso, áspero y distante, entre el autoritario emperador y su enfermiza y bastante paranoica esposa, una suerte de figura decorativa que vegeta a la sombra del trono masticando en silencio su implícito rencor.
Mientras los cónyuges administran sus emociones y dirimen sus conflictos con aparente indiferencia, comienza a gestarse una terrible conspiración que involucra a los tres príncipes potenciales aspirantes a la corona, al médico imperial y a su familia.
En las casi dos horas que insume el relato, el célebre realizador administra sabiamente las tensiones y el complejo entramado de intrigas que se teje dentro de ese ambiente claustrofóbico y de atmósfera agobiante.
El filme retrata elocuentemente las ancestrales costumbres de la milenaria China, con sus despiadados autoritarismos, sus actitudes compulsivamente obsecuentes, sus secretos, sus mentiras, sus venganzas, sus rupturas afectivas y sus amores prohibidos.
Sin embargo, este removedor cuadro humano no se agota en los conflictos ni en los meros dilemas morales de los personajes, que subyacen bajo la asordinada superficie de la agrietada nomenclatura imperial.
Como es habitual, Zhang Yimou imprime a su obra una caligrafía estética que impacta por su poética visual, lujos de montaje y efectos especiales, que adquieren una implícita contundencia en dos o tres secuencias de acción muy bien logradas.
Una de las mayores virtudes de este filme es su ajustada reconstrucción de época, que recrea minuciosamente los oropeles y la grandilocuencia de la China imperial.
El excelente reparto actoral está naturalmente a la altura de los requerimientos de esta historia de sesgo dramático, que expone con radical crudeza la salvaje lucha por el poder y el estrepitoso derrumbe de la grandeza de una familia de alcurnia.
Aunque no siempre alcanza la estatura artística de títulos precedentes de Zhang Yimou, «La maldición de la flor dorada» es una experiencia cinematográfica fascinante, que indaga en los tortuosos laberintos de la condición humana y en las miserias de una monarquía devorada por sus propios delirios y ambiciones exacerbadas. *
LA MALDICION DE LA FLOR DORADA. China: 2006. Dirección: Zhang Yimou. Guión: Zhang Yimou, Wu Nan y Bian Zhihong. Producción: Bill Kong y Zhang Weiping. Música: Shigeru Umebayashi. Fotografía: Zhao Xiaoding. Montaje: Cheng Long. Reparto: Chow Yun Fat, Gong Li, Jay Chou, Liu Ye, Chen Jin, Ni Dahong, Li Man, Qin Junjie.
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