"Romance": más cerca del sexo explícito que del drama pasional

Las obsesiones eróticas de una mujer abandonada

Con mayor o menor rigor de abordaje, el cine ha sido un privilegiado intérprete de un tópico casi siempre explorado con prejuicios, por el temor de caer en el frecuente pecado del efectismo o en el producto de consumo masivo.

De las recordadas elucubraciones existencialistas del cineasta italiano Bernardo Bertolucci en la polémica Ultimo tango en París, a las fantasías sexuales de una burguesía decadente en Ojos bien cerrados, el último opus del desaparecido maestro Stanley Kubrick, han transcurrido treinta anos.

Sin embargo, parte de la platea se sigue escandalizando ante la observación de cuerpos desnudos en la pantalla grande, pese a que consume masivamente generosos menúes de hiperviolencia cuidadosamente envasados en filmes clase B de la megaindustria.

Es claro que el sexo en el cine es también una expresión de arte, siempre y cuando sea incorporado como un componente natural de los paisajes cotidianos.

En una cartelera estival montevideana de escasa oferta, el reciente estreno de Romance, el nuevo filme francés de la directora Catherine Breillat, provocará seguramente más de una conmoción, entre la acalorada adhesión y el tajante repudio. La película contiene, en efecto, escenas más propias del género de sexo explícito que del erotismo convencional.

La historia, que es argumentalmente muy lineal, no difiere básicamente de otros obras que exploran conflictos de pareja desde ángulos más íntimos. Una joven maestra (Caroline Ducey) abandonada sexualmente por su novio, vive la angustia de una búsqueda tan tortuosa como incesante. Así, tras intentar vanamente vencer la exasperante indiferencia de su companero, la joven se lanza a una suerte de aventura de reencuentro con su propia identidad sexual, pero sin perder la referencia de sus sentimientos.

Renunciando de plano a la pesada carga de la culpa, Marie mantiene un fugaz pero acalorado encuentro de alcoba con un solitario desconocido, se relaciona con el maduro director de la escuela donde trabaja y hasta mantiene una tórrida relación en la escalera de un edificio, de sesgo casi vejatorio.

Excesivamente dialogado hasta el tedio, el relato avanza erráticamente hasta un desenlace bastante imprevisible, que reserva un sorpresivo golpe efectista al espectador.

Pese a las presumibles buenas intenciones de la cineasta y libretista Catherine Breillat, Romance queda a medio camino entre el cine erótico meramente gastronómico y la exploración de la sexualidad como fenómeno humano y hasta existencial.

La cámara se limita a registrar las fantasías casi pueriles de la protagonista, que, en una búsqueda que se torna obsesiva, no renuncia a ninguna forma de placer carnal. Quizás el maduro director de escuela, que en un irracional delirio de grandeza asegura haber amado a diez mil mujeres, sea el único personaje verdaderamente representativo de un modelo de sociedad machista que nos soslaya incluso hasta las prácticas sadomasoquistas.

Romance es un filme prescindible que insinúa bastante más de lo que realmente concreta, fuera de exhibir la anatomía de la bella Caroline Ducey. Sin dudas, las sexualidad femenina merecía un abordaje más responsable y menos efectista, que capturara en el celuloide con otro rigor el drama de una mujer humillada y los ritualismos de una sociedad de doble moral y actitudes ambivalentes.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje