La Institución Teatral El Galpón cumple 58 años
Respecto a este nuevo aniversario, el actor y director galponero afirmó que «El Galpón fue parido por la gente. Sus fundadores desafiaron recomendaciones de economistas y contadores que aconsejaban no comprar ese cine gigante, Gran Palace, sobre 18 de Julio. Sin embargo, en base a una hipoteca se apropiaron del cine y comenzaron a transformarlo en teatro».
El 7 de mayo de 1976, por decreto de la dictadura, la Institución Teatral El Galpón fue disuelta y el gobierno motinero confiscó todos sus bienes: salas teatrales, equipamiento, archivos técnicos y documentales, vestuario, depósitos bancarios, etcétera.
La mayoría de los galponeros fueron requeridos por la justicia militar. Algunos salieron del país; otros se asilaron en la Embajada de México; otros fueron detenidos y los que pudieron se quedaron integrando lo que luego se denominaría la resistencia.
Los asilados en la embajada llegaron a México, donde se les sumaron otros compañeros y organizaron El Galpón en el exilio.
Mientras tanto, en el Uruguay, varios galponeros estaban presos y con ellos hacer teatro en la cárcel fue otra forma de resistir.
Los que estaban «libres»–y según su situación personal– se integraron a otras instituciones; construyeron nuevas salas teatrales; formaron nuevos grupos y ganaron espacios unidos al resto del movimiento cultural.
El 12 de octubre de 1984 el Galpón retornó al país. Una imponente caravana popular lo escoltó desde el aeropuerto hasta la sede de AEBU. Era el regreso, el reencuentro, el comienzo de la reconstrucción, el reagrupamiento de los galponeros, la recuperación de la sala 18 y la constatación de las pérdidas.
Entre 1992 y 1995 se abrieron dos salas más: Sala Cero y Sala Atahualpa. En 1996 se trabajó con Teatro Circular para crear un frente común e instrumentar un nuevo sistema de socios.
En 1997, aunando esfuerzos con otras instituciones, crearon el sistema llamado Socio Espectacular. La respuesta fue contundente. Si en un momento se habían perdido 8.000 socios, se llegarían a asociar 30.000.
Se recurrió a una nueva hipoteca y se refaccionó el hall con la idea de generar espacios a otras instituciones culturales como Ediciones de la Banda Oriental y el sello discográfico Ayuí -Tacuabé.
La tercera hipoteca, si bien permitió concluir las refacciones del hall y la inauguración de los espacios para Banda Oriental y Ayuí, dejó en peligro todo el patrimonio de El Galpón enfrentado a la crisis más grande de la historia del país. Lo sufrido por los uruguayos en 2002 no requiere comentarios. Refinanciación tras refinanciación, hicieron cada vez más pesada la deuda y alejó toda posibilidad de concretar las obras proyectadas para la Sala 18.
Se enfrentó este nuevo problema y se instrumentaron proyectos para el arrendamiento de las salas a otros grupos teatrales a través del Ministerio de Educación y Cultura; se organizó un Festival Internacional de Teatro y se puso en marcha la elaboración de un Abono Cultural para llegar a los sectores más castigados por la crisis.
Héctor Guido explicó: «Esta especie de recordatorio no pretende ser un análisis de la historia de El Galpón. Estos 58 años de vida son, esencialmente, resultado de una lucha empecinada de nuestro pueblo por conservar su patrimonio cultural.
Y El Galpón es eso, patrimonio de la gente. No es por casualidad ni por el confort de nuestra sala que los trabajadores la eligieron para inaugurar el Primer Congreso del Pueblo en 1965 (etapa fundacional de la CNT, hoy PIT-CNT) y tampoco es casualidad que luego de cuarenta y dos años, los trabajadores regresen a El Galpón para realizar su Segundo Congreso del Pueblo. Esta es la mejor forma de festejar nuestros 58 años», concluyó. *
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