El último adiós a un ícono de la Nouvelle Vague

Murió Roger Vadim, un cineasta seductor de mujeres

Vadim, de origen ruso-francés, quien será recordado no sólo por sus películas, sino también por sus conquistas, sus matrimonios, estuvo casado cinco veces y tuvo cuatro hijos de cuatro mujeres distintas, y por su capacidad de descubrir talentos femeninos.

Con Y Dios creó a la mujer, película que interpretó en 1956 su esposa, una jovencísima y entonces desconocida Brigitte Bardot, Vadim se estrenó en el cine después de hacer algún paso por el teatro y de haber trabajado como periodista en la revista París Match.

La película, con la cual nació el mito de Brigitte Bardot, recibió muchas críticas y en algunos países no fue permitida, porque atacaba los valores morales de esa época.

Vadim, que comenzó a hacer cine como asistente de Yves Allegret, después del éxito de su primera película rodó Los amantes del claro de luna y El descanso del guerrero del libro de Christiane Rochefort.

Más tarde rodó Relaciones peligrosas con Gerard Philipe y Annette Stroyberg, con la que se casó en 1958 después de divorciarse de Brigitte Bardot.

Roger Vadim, que solía llevar una barba mal cuidada y estaba atado a los círculos del existencialismo y de la «nouvelle vague», intentó siempre sorprender y muchas veces sus actitudes anticonvencionales hicieron escándalo, al igual que su audacia al tratar temas sexuales. En un principio, el cineasta comenzó haciendo un cine cuyo estilo se acercaba al de la «nouvelle vague», pero acabó por limitarse a mostrar en la pantalla grande a jóvenes muy seductoras.

Después de Brigitte y Annette, llegó el turno de Jane Fonda y de Catherine Deneuve, con la que tuvo una larga relación y un hijo, y de Angie Dickinson. A Jane Fonda la hizo interpretar Barbarella en 1968, transformándola en una heroína espacial, vestida, más bien desvestida, por el estilista Paco Rabanne.

En 1963 rodó Le vice et le vertu con su companera Deneuve, mientras que dirige a Angie Dickinson en 1971 en Hellé.

En 1975 se casa por cuarta vez con Catherine Schneider y rueda entre otras Juegos nocturnos (1980) y Surprese-partie (1983).

En 1986, siempre siguiendo su tónica de sorprender, Roger Vadim publicó un libro titulado simplemente Bardot, Deneuve, Fonda, que dedicó a sus futuros nietos por «si un día sienten el impulso de descubrir cómo era su abuelo». En el libro, que provocó mucho revuelo, se limita a describir sus relaciones con las mujeres, comparando a Bardot con la Venus de Botticelli, describiendo a Deneuve como a una mujer capaz de metamorfosis imprevistas y recordando a Jane Fonda como a una de esas chicas de buena familia como las que se ven en las películas norteamericanas.

En 1987 hizo su última película, que fue una versión actualizada a los anos 80 de Y Dios creó a la mujer. En sus últimos anos, el cineasta se dedicó también al teatro, escribió otros libros y participó en telefilmes.

En 1990 se casó con la actriz Marie-Christine Barrault.

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