Una lección de rock and roll
Con un atraso de más de una hora debido a contratiempos de aeropuerto cerrado por niebla, arrancó en el Cine Teatro Plaza el recital de los veteranos Living Colour, posiblemente una de las bandas más influyentes, poderosas y aplaudidas de la escena rock mundial en los ’80 y ’90. Por la tarde se había suspendido la conferencia de prensa que iban a ofrecer en Mundo Afro, y muchos seguidores se habían quedado con la ansiedad frustrada por ver de cerca a sus ídolos.
Llegó el momento que esperaba desde hacía horas, una multitud harto alegrada y entrada en calor (pese al reprochable frío del edificio del Plaza, que hacía evidente no había calefacción alguna encendida), que había sido regada durante el tiempo de espera por la presencia de un sponsor que convidó whiskey a mansalva en el hall del teatro.
Los veteranos aparecieron como un sueño hecho realidad para muchos de los presentes. El guitarrista Vernon Reid, el cantante Corey Glover, el bajista Doug Wimbish y el increíble Will Calhoun, un baterista mundialmente célebre y además muy querido por el público uruguayo, pues ha venido desde 1993 varias veces a dar clínicas, ver las Llamadas y salir con comparsas.
Los señores contundencia comenzaron a desparramar…simplemente perfección. Reid, una leyenda que ha tocado con absolutamente todos quienes hacen a la galaxia musical estadounidense mainstream, paradito a la izquierda, deslumbró, pulsando dos guitarras diferentes que alternó, complementándose con secuencias que disparó a veces desde una mac, y subido a los pedales por momentos para distorsionar sus instrumentos.
El bajista Wimbish, de look rastafari y con un aplomo escénico que lo hacía aparecer en trance al igual que Reid-, hizo gala de técnicas sofisticadas como el stomping (golpeteo de las cuerdas en vez de pulsión), y se subió también a los pedales para ejecutar delicias varias.
Tanto guitarra como bajo se las apañaron para sorprender en ocasiones con efectos de distorsiones valiéndose del monitor y respectivo instrumento-, con un ejemplar control del pitch y buen gusto.
El cantante tiene un registro imposible: suelta sobreagudos como quien se quita una pelusa, y retorna a tonalidades cálidas y envolventes con un manejo del vibrato ‘reggae’ y toque nasal caribeño que es el sello de sus canciones. Por último fue el turno del gran Calhoun: un solo de batería de casi seis minutos que simplemente se merecía quien con tanta arquitectura sostiene la estructura de la banda.
Leyenda y arcoíris propio
La aparición de Living Colour en la escena del rock bastante chato de fines de los ’80 significó una revolución estilística con la conjunción de armonías propias de la música negra, como el funk y el soul, con la potencia del rock. Con la ayuda del ‘Rolling’ Mick Jagger, quien los escuchó en vivo en el club templo del rock CBGB, y se convirtió en un mecenas, grabaron su primer álbum, Vivid. Éste les valió un disco de platino, varias nominaciones, y un Grammy a Mejor Perfomance de Hard Rock. Living Colour fueron telonera de la primera gira de los Rolling Stones en Estados Unidos, y se consagró.
El nombre ‘Living Colour’ no sólo hace referencia a los ritmos que influyen en su música. También tiene que ver con una postura cultural de la banda, cuyos miembros se acercan a instituciones y gobiernos todo el tiempo a apoyar proyectos que sumen a la causa de la tolerancia interracial y el desarrollo equitativo de las comunidades afrodescendientes en el mundo.
Esa postura se manifiesta durante las visitas de miembros de la banda a Uruguay desde hace unos años. Se han acercado a comunidades de afro uruguayos, y confraternizado. El percusionista y baterista Calhoun es ya un viejo conocido de Sarabanda y otras comparsas uruguayas.
Durante el recital, el cantante presentó una canción expresando que venía «de donde venimos todos: Africa». Quizá el momento de mayor emoción haya sido la ejecución de ‘Fliyng’ con arreglos soberbios y en versión extendida: un verdadero hito poético del rock de fin de siglo pasado, que alude al suicidio y al dolor, y eleva una metáfora del escape fantástico. Llamaba la atención la nutrida presencia de músicos uruguayos de notorias conformaciones locales. Parados en bloque en primera fila, no le quitaban los ojos de encima al guitarrista, principalmente. Es que profesores así, no se tienen todos los días delante.
Antecediendo la ya demorada presentación de Living Colour, estuvo como telonero Psimio, una banda local que ha cambiado bastante su formato y sonido y sorprendió con la contundencia y ensemblage de su pared rocanrolera, bien apoyada en melodías y modulación vocal, adelantando cortes de su inminente disco. Se llamará ‘Homónimo’, cuenta con la producción artística de Loopez y participaciones de Max Capote y Sebastian Teysera (Vela Puerca), y será editado en setiembre por Contrapedal. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad