El cómic uruguayo: ni tan under ni tan gracioso
En mayo de este año se realizó en Madrid una exposición dedicada a Uruguay, titulada «ConSecuencias», en el marco de la cuarta exposición de cómic latinoamericano. La sede fue el Instituto Nacional de la Juventud de España (Injuve), que en los últimos años viene desarrollando certámenes periódicos para estimular la producción de historietas.
En aquella oportunidad viajó a España una pequeña delegación de dibujantes uruguayos, incluyendo a Fabián Rodríguez, integrante del colectivo de ilustradores y guionistas de historietas «Guacho» (que ya ha editado seis volúmenes de la revista homónima), y Hernán Rodríguez, discípulo de los talleres de los maestros «Tunda» Prada y Ombú (Fermín Hontou), usina de nuevos talentos.
El comisario de la muestra de Madrid fue un especialista español en el género llamado Felipe Hernández Cava, quien ya había organizado sendas muestras dedicadas a Argentina, Brasil y México, y oficiado como jurado en los concursos del Injuve. El fue quien organizó y cura esta muestra de jóvenes artistas que desde la tardecita de hoy podrá disfrutarse en el Centro Cultural de España (CCE).
Integran la colección con sus trabajos Rodrigo Acevedo, Matías Pedro Bergara, Nicolás Branca, Ignacio Calero, Marco Galtieri, Gabriel Ciccariello, Gonzalo Eyherabide, María Eugenia Ferreiro, Gabriel Frugone, Gustavo Martín González, Rafael Juárez, Roberto Poy, Fabián Rodríguez, Hernán Rodríguez, Sebastián Santana y Renzo José Vayra.
Generaciones de tinta y papel
Si hay artistas uruguayos consagrados desde hace décadas, y triunfadores en el mercado internacional de la historieta, hay otros un poco más jóvenes y no menos prolíficos a atender. Entre los primeros se encuentran célebres como Eduardo Barreto, quien ha dibujado magistralmente a Batman entre otros personajes, y trabaja para las legendarias «Marvel» y «DC Cómics»; o Richard Bennett, creador del personaje Brass e ilustrador para la serie animada de Spawn en televisión. En el segundo grupo, el de los «nuevos» de la historieta, vienen haciendo su camino hace rato y han participado ya de opus valiosos sean ediciones como la impecable [email protected] o convenciones del cómic como las que se organizan en Montevideo desde 2002, Renzo Vayra (nacido en 1973) y Roberto Poy (1972), dos destacados expositores en esta muestra del CCE. Vayra comenzó dibujando historietas bélicas en la revista «Vagón» y ha compartido proyectos junto a Poy, refinado ilustrador con quien editaba hace más de diez años la revista «Vagón» y con quien compartió otros emprendimientos como la revista «Quetzal», junto a Daniel Pereira, publicación que se proponía adaptar cuentos de autores nacionales para difundirlos y acercarlos a escuelas y liceos desde una plataforma artística alternativa: la gráfica. Hace unos años sorprendió en la desaparecida Fundación Buquebús un muestrario de varios trabajos de uruguayos especializados en el arte de la historieta. Si algo demostraba tal vidriera de talento es lo mítico de cierta noción generalizada sobre este tipo de arte gráfica que la asocia a imaginarios estrictamente infantiles o subjuzga como manifestación cultural de sesgo artesanal y colocada algún escaño por debajo de otras bellas artes más ortodoxas. En muestras como la de Buquebús o ediciones como «[email protected]» han destacado trabajos volcados al humor, al drama y al erotismo. Desde sobrias adaptaciones en blanco y negro de narraciones tradicionales de la literatura rioplatense, a historias más urbanas y conectadas al folclore de superhéroes nórdicos con capas y conflictos góticos de personalidad.
Dice el curador de «ConSecuencias», Felipe Hernández Cava, acerca de la evolución del género en Uruguay: «Hasta donde la conozco, la historieta de este ‘paisito’ ha visto, desde sus orígenes, frustradas sus posibilidades de crecimiento (…) En los años noventa, que es cuando yo llegué a Uruguay para observar de cerca lo que estaba sucediendo y de paso ver las pinturas del gran Figari, algunos personajes vinculados a las actividades culturales de la capital, como Manuel Esmoris, se afanaban por dejar atrás el recuerdo de los luctuosos días en que la represión había campeado a sus anchas para devolverle a los montevideanos un orgullo similar al que, una década antes, había eclosionado en el Madrid de la movida. Ayudado por gente como Elvio Gandolfo, Ombú o Pepi la gran y poética grafittera local del momento, Esmoris impulsó encuentros y certámenes que dieron frutos…».
Esos frutos, destaca Hernández Cava, continúan tradiciones y toman herencias, a la vez que inauguran sentido, misión de quien comunica. Y lo hace con pasión y rigor, «en medio de una industria autóctona prácticamente inexistente, con diarios que no acaban de entender el papel que pueden cumplir para alimentar las expectativas que periódicamente se suscitan y con la desaparición de una revista satírica como ‘Guambia’, que, a la manera de nuestro ‘El Jueves’, permitió sobrevivir a muchos dibujantes uruguayos en los momentos de recesión».
Los autores reunidos en esta cuarta edición de «ConSecuencias» cierran una etapa de búsqueda y divulgación de historietistas latinoamericanos, tras la huella de Argentina, Brasil y México, y conforman un fiel muestrario del momento de tránsito que vive hoy el cómic uruguayo.
«ConSecuencias. La historieta uruguaya» se inaugura hoy a las 19 horas en el CCE (Rincón 629, 9152250) y podrá visitarse hasta el 20 de octubre, de lunes a viernes de 11.30 a 20.00 horas, y los sábados de 11.30 a 18.00 horas con entrada libre. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad