Los festivales de rock crecen como hongos

Dos nuevos en 2006, uno más este año: los festivales de música rock no dejan de proliferar en España, impulsados por los poderes públicos y grupos privados deseosos de seducir al público joven. «El mercado español se ha vuelto loco», afirma a la AFP José Moran, cofundador con su hermano Miguel y otros dos compañeros –que se han dedicado a otras actividades de la esfera musical– del FIB, el festival internacional de Benicassim (este), uno de los más conocidos de Europa.

El FIB (pop, rock y música electrónica) es uno de los decanos de los festivales de verano españoles (1995), con el Festimad (rock, metal) en Madrid (1996), el Viña Rock (rock español y latino) que arrancó en la provincia de Albacete (costa este, 1996) y el Sonar (mayoritariamente tecno) de Barcelona (1994). Después llegaron el Primavera Sound (2001), también en Barcelona, el Metrorock en Madrid (2002)… Dos ambiciosos han venido a unirse a la lista el pasado año: el Summercase (mediados de julio), en Madrid y Barcelona (las actuaciones cambian de ciudad alternativamente) y el Bilbao Live Festival (finales de junio) patrocinado por un banco vasco.

Este año llegó el Pepe World Festival, en Madrid. Y el cartel es muy atrayente: The Smashing Pumpkins, en su gira de vuelta tras su disolución, The Killers y Kasabian. José Morán tiene una explicación para este «festival» de festivales: «hay un tema claro, en España nos gusta mucho la diversión. En verano, hay unas 30.000 fiestas populares por el clima, la mentalidad». «En España (los festivales) se han descubierto tarde, porque las condiciones sociales, económicas, políticas eran diferentes.

Entonces, llega el FIB, que demuestra que es un evento sólido, por lo tanto comienza a haber un apoyo institucional y de sponsors, que es imprescindible para que esto funcione». «Y de repente, los promotores empiezan a descubrir que hay una línea de negocio muy interesante», dice Morán. «Ahora mismo, hay una carencia dentro de la industria musical. Hay una bajada en la venta de discos (por la piratería musical), y hay un crecimiento en las actuaciones en directo.

Es donde esta más el negocio», considera Morán. Alvaro Ruiz, uno de los fundadores del Festimad cree que «ha sido un desarrollo lógico de la cultura musical en general». «Ya en los años 80 había muchas administraciones públicas que utilizaban los conciertos como medida publicitaria», explica, antes de añadir que «con la iniciativa privada se ha multiplicado la oferta de festivales». «Es probable que no haya público para tantos festivales», subraya Alvaro Ruiz.

José Moran también es de la misma opinión, aunque piensa que también habrá más festivales «establecidos» en los próximos cuatro o cinco años en España. Como el suyo. Que tiene una ventaja sobre otros, sea cual sea el cartel de actuaciones: el camping cerca del mar. «No hay un festival igual todavía en España.

Un festival como el Primavera Sound, aunque sea a la orilla del mar, no tiene zona de acampada, por lo tanto no conserva ese espíritu de festival.

El componente del camping es un elemento fundamental para crear esa atmósfera. En Benicassim el festival se respira en toda la ciudad». «Hay otros festivales con camping (como Aguaviva Canarias, que llega a su tercera edición, ndlr), pero son más pequeñitos», dice Morán. José Morán, aunque no está preocupado por la competencia, reconoce que tiene un efecto perverso.

Crea un «desequilibrio» a nivel artístico. «Los cachets de los artistas se han disparado y estamos pagando cifras muy por encima de su valor real», concluye. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje