LOUIS ARMSTRONG Y SUS ALL STARS REVIVEN LAS TRADICIONALES COMPOSICIONES DE WILLIAM C. HANDY

Dos maestros épicos del jazz clásico

* Hace más de medio siglo se editó en Estados Unidos un long-play de jazz que tuvo gran éxito en el mundo entero. La empresa Sony BMG pone en venta ahora en Uruguay el CD que contiene aquellas históricas grabaciones.

Escrito por: THOMAS WERNER

Viernes 17 de agosto de 2007 | 3:58
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En la ciudad de Memphis, la estatua que inmortaliza al compositor W.C.Handy.

Se trata de “Louis Armstrong plays W.C.Handy” (Columbia / Legacy 464925), registrado en julio y diciembre de 1954 por los All Stars del gran trompetista.

El disco contiene las once versiones originalmente editadas y agrega otras tres inéditas, tomadas de los ensayos, con las voces de Satchmo dando indicaciones y las ocasionales sugerencias de los otros músicos. Además se incluye un breve reportaje al entonces octogenario autor de los temas, con lo que el CD totaliza pródigos setenta y siete minutos de duración.

William Christopher Handy (1873-1958) tocaba la corneta, pero su importancia en el jazz radica en que tuvo la habilidad de trasladar al pentagrama los sonidos y la música que de joven escuchaba en los estados del sur. En especial, los primitivos blues de doce compases llamaron su atención, creados y cantados por anónimos descendientes de los esclavos recién liberados.

Handy intuyó el éxito que podría tener con ese material, lo documentó y puso los derechos de autor a su nombre.

Aquí figuran los más célebres títulos atribuidos a su pluma: “Saint Louis blues”, “Memphis blues”, “Beale Street blues”, “Yellow Dog blues” y “Aunt Hagar’s blues”, entre otros. Las versiones que realizó el septeto de Armstrong son consideradas como las mejores que grabaron los All Stars durante los años cincuenta.

En efecto, en otros discos de esa época es evidente ese “espíritu comercial” que los espectadores recordarán de cuando Satchmo estuvo en el Cine Plaza en 1957.

Hubo mucho despliegue técnico, mucha risa, batería demasiado ruidosa, sobreagudos de trompeta y excesos de algarabía que buscaron el aplauso fácil. Eso desaparece en este CD, en el que Armstrong y sus músicos parecen mantener un serio respeto por el temario del veterano compositor.

El jazz fluye con la espontaneidad y entusiasmo de quienes se sienten consustanciados con el arte musical afroamericano. La polifonía dixieland de los apasionados ensambles, contrapone la áurea sonoridad de la trompeta del líder con el suave sonido a madera del clarinete de Barney Bigard y el bronco y potente trombón de Trummy Young. La sección de ritmo (Billy Kyle en piano, Arvell Shaw en contrabajo y Barrett Deems en batería) contribuye con su swing y su empuje al fervor con el que se desempeñan los solistas de viento.

Es superfluo agregar que cuando Armstrong sopla, un resplandeciente brillo de luz sonora inunda todo el disco.

Hay dosis de buen humor en las partes vocales. La cantante Velma Middleton no es particularmente destacada en la historia del jazz, pero entona con buena afinación y cumple con las indicaciones de Satchmo en lo que se refiere a la gracia y jovialidad que se exige en ciertos pasajes. El propio director canta y hace dúos con ella, y el resultado es una donosa muestra de alegría y entendimiento entre ambos.

La edición de Sony BMG incluye un librillo de veinticuatro páginas con varias fotografías de los dos maestros. Figuran las ilustrativas notas del LP original y las que el crítico y productor George Avakian agregó en 1996, con lo que se tiene tal abundancia de texto en inglés que para leer esa letra pequeña hay que tener muy buena vista. *

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